jueves, 16 de abril de 2009

Exportar o no exportar, ese es el dilema

Hace unos días recibí un mail preguntando si exportaba las cajas enteladas que hago. No es el primer mail que recibo sobre este tema, recuerdo uno desde Suecia.

En principio me viene a la mente la cantidad de trámites, papeleo y aranceles que están asociados a la exportación de una artesanía.

Todo es superable, pero ¿se justifica el costo de toda esa maraña de papeles y trámites? Creo que sí, pero el valor de la pieza no será el mismo.

Ahí está el meollo del asunto. ¿Qué pasa cuándo logro meter un producto en un mercado externo? ¿Sigo vendiendo en mi país al mismo precio?

Creo que aunque pierda dinero en mi país, Argentina, sigo vendiendo al mismo precio que lo venía haciendo. En cuanto al mercado externo el precio será en dólares y no traslado el valor internacional al mercado interno.

Lo hago porque en mi país crecí como artesano y no importa si mis compatriotas reconocieron mi trabajo como artesano. En la Argentina me formé e hice mis primeras armas en el oficio de entelar objetos. Lo mínimo que puedo hacer es devolverles, de alguna forma, la capacitación que obtuve.

Un valor compensa al otro y además trae reconocimiento de ambas partes. Esto último no tiene valor de mercado.



Mauricio Uldane
artesano entelador

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