Tarjeteros
con imanes para la puerta de la heladera. Entelados en su totalidad. Piezas
numeradas y fechadas. Armados en fibrofácil (MDF) con imanes de goma en su
espalda.
La pasión por entelar objetos de uso cotidiano con un estilo y diseño propio. Marcando la diferencia en las terminaciones de las piezas artesanales. Piezas que son numeradas y fechadas.
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jueves, 2 de febrero de 2012
Tarjeterelas
Etiquetas:
fibrofácil,
MDF,
Tarjeterela,
tarjetero con imanes,
tarjeteros,
tarjeteros entelados
Ubicación: San Miguel, Buenos Aires, Argentina
San Miguel, Buenos Aires, Argentina
jueves, 11 de agosto de 2011
El tarjetero con imanes
La fabricación de los Tarjeterelas empezó hace muchos años. Fue la manera de aprovechar unas viejas cajas de diskettes. Un producto que comenzó con un fin útil y práctico. Todavía conserva esos dos principios, aunque haya cambiado el material de construcción.
Esta vez les presento un modelo armado con fibrofácil (MDF) y entelado con retazos de jean y arpillera. una combinación de telas que tiene su atractivo. Es un balance entre lo rústico y lo práctico.
El Tarjeterela es un tarjetero con imanes para la puerta de la heladera, que algunos usan para cuentas a pagar o papeles diversos. El uso corre por cuenta del cliente.
La diferencia de esta versión es que tiene una soga trenzada a modo de moldura, en todo su entorno. Es una pequeña distinción con los otros modelos de tarjeteros armados con anterioridad.
Una pieza útil para el uso cotidiano con un diseño agradable, que además puede combinar muy bien con el diseño de una cocina.
Esta vez les presento un modelo armado con fibrofácil (MDF) y entelado con retazos de jean y arpillera. una combinación de telas que tiene su atractivo. Es un balance entre lo rústico y lo práctico.
El Tarjeterela es un tarjetero con imanes para la puerta de la heladera, que algunos usan para cuentas a pagar o papeles diversos. El uso corre por cuenta del cliente.
La diferencia de esta versión es que tiene una soga trenzada a modo de moldura, en todo su entorno. Es una pequeña distinción con los otros modelos de tarjeteros armados con anterioridad.
Una pieza útil para el uso cotidiano con un diseño agradable, que además puede combinar muy bien con el diseño de una cocina.
Mauricio Uldane
artesano entelador
Etiquetas:
arpillera,
fibrofácil,
jean,
MDF,
Tarjeterela,
tarjetero con imanes,
tarjeteros
Ubicación: San Miguel, Buenos Aires, Argentina
San Miguel, Buenos Aires, Argentina
viernes, 8 de enero de 2010
Así lo hice (segunda entrega)
Los tarjeteros para heladera
Hoy los tarjeteros con imanes serán los protagonistas de esta nueva columna del blog. Los Tarjeterelas nacieron para aprovechar las viejas cajas de disco de 5 y ¼ de pulgada.
Hablo del siglo 20 donde las primeras computadoras personales usaban como soporte magnético los disco de 5 y ¼. Todavía las PC venían con disqueteras. ¿Se acuerdan? Los que se recuerrden ya tienen unos años encima.
Tratando de usar esas viejas cajas que había guardado, y estaban arrumbadas en mi casa, nació una pieza de uso práctico.
Agregándoles a las paredes de las cajas un capa de cartón napa de 2 milímetros las hice más reforzadas. De esta forma en el dorso les puse tiras de imanes de goma. Usé unos imanes que tenía de burletes de puertas de heladera. Cuando se me acabaron comencé a comprar la tira de imán de goma. Nada se tira, todo se usa y por consiguiente se transforma.
Como molduras usé manijas de bolsas de cartón, esas que nos suelen dar en los comercios de ropa. Esos pedazos de sogas trenzadas me sirvieron para darles un poco de diseño a la pieza.
Así nacieron las Tarjeterelas: tarjeteros con imanes. La idea básica era hacer una artesanía práctica y barata. En esos tiempos, hace más de 10 años, venía de armar piezas únicas y estos tarjeteros fueron una bisagra en mis artesanías enteladas.
Tuvieron cierto éxito y al poco tiempo se me habían acabado las cajas de los discos de 5 y ¼.
Entonces para no perder el mercado y los clientes, en realidad clientas, busqué la forma de copiar el modelo de la caja y armarlas con cartón más grueso. Comencé a usar cartón napa de 3 milímetros y con este material seguí construyendo muchas unidades más. El resultado era el mismo y hasta con mejor rigidez.
Hace unos tres años cambié el cartón napa, que elevó mucho su precio, por fibrofácil (MDF) de 3 milímetros. El temor fue que pesara más y los imanes no soportaran el peso. Todo lo contrario el peso era igual o menor al cartón, pero con una rigidez superior.
Además no lo afectan los cambios de humedad. En cuanto al armado se ganó en no tener que masillar la pieza, ya que el fibrofácil (MDF) no necesita ser endurecido.
En un principio me volvía loco entelado el interior de estos tarjeteros. La práctica me facilitó las cosas. Con el tiempo, y una vez seriado el modelo, hice moldes para las telas que van en la superficie interna y externa de los Tarjeterelas.
Todavía hoy se sigue vendiendo, no con el entusiasmo de los primeros años, pero tiene el atractivo de ser una pieza muy práctica.
El mejor enganche con el público es que puedo hacerle el tarjetero que combine con los muebles de la cocina. Porque también los hago pintados con acrílico, un poco más caros pero personalizados a gusto del cliente.
Una pieza que nació por aprovechar algo que iba a la basura y se convirtió en una pieza práctica y original.
Hoy los tarjeteros con imanes serán los protagonistas de esta nueva columna del blog. Los Tarjeterelas nacieron para aprovechar las viejas cajas de disco de 5 y ¼ de pulgada.
Hablo del siglo 20 donde las primeras computadoras personales usaban como soporte magnético los disco de 5 y ¼. Todavía las PC venían con disqueteras. ¿Se acuerdan? Los que se recuerrden ya tienen unos años encima.
Tratando de usar esas viejas cajas que había guardado, y estaban arrumbadas en mi casa, nació una pieza de uso práctico.
Agregándoles a las paredes de las cajas un capa de cartón napa de 2 milímetros las hice más reforzadas. De esta forma en el dorso les puse tiras de imanes de goma. Usé unos imanes que tenía de burletes de puertas de heladera. Cuando se me acabaron comencé a comprar la tira de imán de goma. Nada se tira, todo se usa y por consiguiente se transforma.
Como molduras usé manijas de bolsas de cartón, esas que nos suelen dar en los comercios de ropa. Esos pedazos de sogas trenzadas me sirvieron para darles un poco de diseño a la pieza.
Así nacieron las Tarjeterelas: tarjeteros con imanes. La idea básica era hacer una artesanía práctica y barata. En esos tiempos, hace más de 10 años, venía de armar piezas únicas y estos tarjeteros fueron una bisagra en mis artesanías enteladas.
Tuvieron cierto éxito y al poco tiempo se me habían acabado las cajas de los discos de 5 y ¼.
Entonces para no perder el mercado y los clientes, en realidad clientas, busqué la forma de copiar el modelo de la caja y armarlas con cartón más grueso. Comencé a usar cartón napa de 3 milímetros y con este material seguí construyendo muchas unidades más. El resultado era el mismo y hasta con mejor rigidez.
Hace unos tres años cambié el cartón napa, que elevó mucho su precio, por fibrofácil (MDF) de 3 milímetros. El temor fue que pesara más y los imanes no soportaran el peso. Todo lo contrario el peso era igual o menor al cartón, pero con una rigidez superior.
Además no lo afectan los cambios de humedad. En cuanto al armado se ganó en no tener que masillar la pieza, ya que el fibrofácil (MDF) no necesita ser endurecido.
En un principio me volvía loco entelado el interior de estos tarjeteros. La práctica me facilitó las cosas. Con el tiempo, y una vez seriado el modelo, hice moldes para las telas que van en la superficie interna y externa de los Tarjeterelas.
Todavía hoy se sigue vendiendo, no con el entusiasmo de los primeros años, pero tiene el atractivo de ser una pieza muy práctica.
El mejor enganche con el público es que puedo hacerle el tarjetero que combine con los muebles de la cocina. Porque también los hago pintados con acrílico, un poco más caros pero personalizados a gusto del cliente.
Una pieza que nació por aprovechar algo que iba a la basura y se convirtió en una pieza práctica y original.
Mauricio Uldane
artesano entelador
jueves, 22 de octubre de 2009
Noticias Enteladas, Número 41, Año 2
La musculosa de Azucena
Azucena confió en mí y me dio una musculosa de ella para que le entele un anotador y un tarjetero. Así obtuvo a un muy buen precio dos piezas enteladas en un mismo tipo de tela. Un juego entelado con un prenda querida.
Es el primer pedido de aquella propuesta de entelar con telas aportadas por los clientes o clientas. En su momento me pareció una idea brillante, pero el transcurso del tiempo no me dio la razón.
Ahora Azucena se convierte en la primera persona que acepta la idea de aportar la tela propia. De esta forma hizo de una prenda amada dos objetos entelados de uso diario. Que estarán todos los días en la puerta de su heladera.
Así me encargó que le arme un anotador y un tarjetero, ambos con imanes. Las dos piezas están hechas en fibrofácil (MDF) y luego enteladas con la musculosa de Azucena. En la parte posterior, de ambas piezas, se encuentran pegados los imanes que sostienen los objetos a la puerta de la heladera. Digo heladera, pero en realidad se adhieren sobre cualquier superficie metálica.
A esta altura les debo una aclaración, por si alguna persona piensa en tener una pieza igual a la de Azucena. Como estos dos objetos no habrá más unidades. No se puede porque la tela la aportó Azucena. Por lo tanto, si bien las piezas están numeradas, son únicas e irrepetibles.
Ese es el valor principal de entelar con una tela que proveyó la persona que desea la pieza artesanal. Se logra una pieza única que no se verá en ninguna otra parte. Salvo que se entele con una tela de diseño muy común.
El valor afectivo que puede tener una pieza entelada de esta forma es insuperable. Porque la persona que encargó el trabajo tendrá para siempre algo muy querido. Será una manera de recordar esa prenda que tantas alegrías les trajo.
Será hasta la próxima entrega de Noticias Enteladas.
Mauricio Uldane
artesano entelador
Azucena confió en mí y me dio una musculosa de ella para que le entele un anotador y un tarjetero. Así obtuvo a un muy buen precio dos piezas enteladas en un mismo tipo de tela. Un juego entelado con un prenda querida.
Es el primer pedido de aquella propuesta de entelar con telas aportadas por los clientes o clientas. En su momento me pareció una idea brillante, pero el transcurso del tiempo no me dio la razón.
Ahora Azucena se convierte en la primera persona que acepta la idea de aportar la tela propia. De esta forma hizo de una prenda amada dos objetos entelados de uso diario. Que estarán todos los días en la puerta de su heladera.
| De Tu tela |
Así me encargó que le arme un anotador y un tarjetero, ambos con imanes. Las dos piezas están hechas en fibrofácil (MDF) y luego enteladas con la musculosa de Azucena. En la parte posterior, de ambas piezas, se encuentran pegados los imanes que sostienen los objetos a la puerta de la heladera. Digo heladera, pero en realidad se adhieren sobre cualquier superficie metálica.
A esta altura les debo una aclaración, por si alguna persona piensa en tener una pieza igual a la de Azucena. Como estos dos objetos no habrá más unidades. No se puede porque la tela la aportó Azucena. Por lo tanto, si bien las piezas están numeradas, son únicas e irrepetibles.
| De Tu tela |
Ese es el valor principal de entelar con una tela que proveyó la persona que desea la pieza artesanal. Se logra una pieza única que no se verá en ninguna otra parte. Salvo que se entele con una tela de diseño muy común.
El valor afectivo que puede tener una pieza entelada de esta forma es insuperable. Porque la persona que encargó el trabajo tendrá para siempre algo muy querido. Será una manera de recordar esa prenda que tantas alegrías les trajo.
Será hasta la próxima entrega de Noticias Enteladas.
Mauricio Uldane
artesano entelador
sábado, 27 de octubre de 2007
La creatividad nuestra de cada día
A veces algunas personas me preguntan cómo se me ocurre tal o cual objeto. La verdad que la inspiración suele asaltarme en el baño, en la cama o cuando camino. No hay una regla fija. Hay artesanías que nacen por una necesidad otras como un regalo de cumpleaños. Así nació el buzón alcancía (Buzonela), tal como lo conté en Vendo buzón en buen estado.
Las mayorcitas y los mayorcitos recordarán los disquetes de 5 y ¼ de pulgadas que usábamos en las viejas XT o AT. Para quienes por su edad desconozcan que estoy describiendo los invito a investigar o averiguar sobre el tema. Volviendo a los viejitos y viejitas, ¿se acuerdan de las cajas en que venían esos discos? Como tenía varias y no sabía que hacer las convertí en tarjeteros con imanes para la puerta de la heladera. Por supuesto que eran de cartón, que reforcé y luego entelé. Con el tiempo llegué a hacerlos de fibrofácil (MDF).

Una idea que resultó exitosa. Aunque no siempre lo creativo funciona en el mercado de las artesanías. Unas amigas me pidieron si podía hacer un portarrollos de papel de cocina. Lo que salió lo terminé bautizando mingitorio erecto. Hasta la fecha no he vuelto a realizar portarrollos. Es una deuda que tengo conmigo.
A principios de este año y luego de revolver en algunas cajas dimos en mi casa con rollos de papel de 57 milímetros por 30 metros. Estos rollos son los que usan las calculadoras de mesa. Aunque estos estaban empezados o amarillentos. Decidí darle utilidad a los rollos armado un anotador con imanes para la puerta de la heladera. Un éxito que devino en dos modelos más: con patas para mesa y con gancho para colgar en la pared. Así nacieron las anotadelas, anotamelas y anotapelas.
Las ideas pueden venir y estar un buen tiempo dándome vueltas por la cabeza hasta alcanzar su maduración. Otras veces algo que veo en la calle dispara una serie de conceptos en mi cerebro que se van uniendo hasta lograr definirse como objeto. De esta forma nació el saquelate o aparador de té. En un negocio que vende artículos de fibrofácil (MDF) vi un mueblecito que provocó una cataratas de ideas mientras caminaba por las calles de San Miguel. Las ideas se unieron para, luego de un par de días, darle la forma definitiva que obtuvo. Este nació para un regalo de cumpleaños y ya ingresó a la lista de productos entelados.
La creatividad no se puede transmitir, ni copiar. Sí puedo enseñar las técnicas para armar una artesanía entelada. La necesidad de satisfacer un pedido de un amigo o amiga puede disparar mi creatividad. Otras veces una clienta o cliente me hace un pedido concreto de una caja o baúl y el mecanismo se pone en marcha para lograr definir el producto deseado.
Hay ideas que tardan mucho tiempo en concretarse por diversas causas. Lo que sí tengo en claro es que si el producto no me gusta no lo hago. Además debe pasar por la critica de familiares y amigos. Cuando veo que el objeto en cuestión despierta la atención de los otros, significa que estoy por el buen camino. Mostrar que lo que hago es una práctica que sirve para testear el nuevo producto.
Algunas artesanías pueden ser muy originales e innovadoras pero no tienen respuesta en el público. La gente necesita conocer cual es su uso. No siempre pueden imaginar la función de determinados productos. Siempre hay que explicar su uso. A veces se sorprenden otras no logran enfocar la practicidad. Es una larga docencia. El trato directo con el cliente o clienta es fundamental para tener éxito. Por lo menos en las artesanías que salen de mi creatividad.
Mauricio Uldane
artesano entelador
http://mauulda.googlepages.com/amedida
Las mayorcitas y los mayorcitos recordarán los disquetes de 5 y ¼ de pulgadas que usábamos en las viejas XT o AT. Para quienes por su edad desconozcan que estoy describiendo los invito a investigar o averiguar sobre el tema. Volviendo a los viejitos y viejitas, ¿se acuerdan de las cajas en que venían esos discos? Como tenía varias y no sabía que hacer las convertí en tarjeteros con imanes para la puerta de la heladera. Por supuesto que eran de cartón, que reforcé y luego entelé. Con el tiempo llegué a hacerlos de fibrofácil (MDF).
Una idea que resultó exitosa. Aunque no siempre lo creativo funciona en el mercado de las artesanías. Unas amigas me pidieron si podía hacer un portarrollos de papel de cocina. Lo que salió lo terminé bautizando mingitorio erecto. Hasta la fecha no he vuelto a realizar portarrollos. Es una deuda que tengo conmigo.
A principios de este año y luego de revolver en algunas cajas dimos en mi casa con rollos de papel de 57 milímetros por 30 metros. Estos rollos son los que usan las calculadoras de mesa. Aunque estos estaban empezados o amarillentos. Decidí darle utilidad a los rollos armado un anotador con imanes para la puerta de la heladera. Un éxito que devino en dos modelos más: con patas para mesa y con gancho para colgar en la pared. Así nacieron las anotadelas, anotamelas y anotapelas.
Las ideas pueden venir y estar un buen tiempo dándome vueltas por la cabeza hasta alcanzar su maduración. Otras veces algo que veo en la calle dispara una serie de conceptos en mi cerebro que se van uniendo hasta lograr definirse como objeto. De esta forma nació el saquelate o aparador de té. En un negocio que vende artículos de fibrofácil (MDF) vi un mueblecito que provocó una cataratas de ideas mientras caminaba por las calles de San Miguel. Las ideas se unieron para, luego de un par de días, darle la forma definitiva que obtuvo. Este nació para un regalo de cumpleaños y ya ingresó a la lista de productos entelados.
La creatividad no se puede transmitir, ni copiar. Sí puedo enseñar las técnicas para armar una artesanía entelada. La necesidad de satisfacer un pedido de un amigo o amiga puede disparar mi creatividad. Otras veces una clienta o cliente me hace un pedido concreto de una caja o baúl y el mecanismo se pone en marcha para lograr definir el producto deseado.
Hay ideas que tardan mucho tiempo en concretarse por diversas causas. Lo que sí tengo en claro es que si el producto no me gusta no lo hago. Además debe pasar por la critica de familiares y amigos. Cuando veo que el objeto en cuestión despierta la atención de los otros, significa que estoy por el buen camino. Mostrar que lo que hago es una práctica que sirve para testear el nuevo producto.
Algunas artesanías pueden ser muy originales e innovadoras pero no tienen respuesta en el público. La gente necesita conocer cual es su uso. No siempre pueden imaginar la función de determinados productos. Siempre hay que explicar su uso. A veces se sorprenden otras no logran enfocar la practicidad. Es una larga docencia. El trato directo con el cliente o clienta es fundamental para tener éxito. Por lo menos en las artesanías que salen de mi creatividad.
Mauricio Uldane
artesano entelador
http://mauulda.googlepages.com/amedida
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