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domingo, 23 de junio de 2013

Cofrela grande de corderoy

Caja grande armada en fibrofácil (MDF) con el interior entelado en pana sintética roja y acolchado. Viene con cierre bronceado y tienen patitas de neoprene para evitar ralladuras en las superficies de apoyo. Las tapas tienen topes para limitar su apertura. Está entelada con corderoy.


Mauricio Uldane
artesano entelador



sábado, 22 de agosto de 2009

Noticias Enteladas Número 38 Año 2

Si hay crisis, que no se note

La nueva línea
Jeanes rotos se basa en el concepto de usar lo viejo y roto. Como la moda que va y viene con sus jeans agujereados, las artesanías enteladas también se rasgaron.

Pero las roturas no son provocadas sino que las hizo el uso y el tiempo. Esos jeans que sólo sirven para trapo o para entelar artesanías, como las que les presento hoy.

La línea arranca con un baúl chico,
Bautelita y con un cofre, Jeanela. Si hay éxito con Jeanes rotos se agregaran otras piezas enteladas en jeans viejos y rotos.





Lo mismo que en la línea Pedazos de jean estas piezas son casi únicas, ya que repetir la combinación de retazos de jean es muy difícil. La conjunción se da una sola vez.

La idea de esta nueva línea es jugar con los materiales y también provocar, un poco, las emociones. Tal vez para algunos o algunas sean una porquería. Sin embargo otros y otras encontrarán una genialidad esta nueva línea de Jeanes rotos.

La moda a traído nuevamente los jeans rotos, como siempre nada sabía, me acabo de enterar. Por lo tanto no podrán acusarme de oportunista. Si no que como tenía los materiales simplemente los usé.

Además hace mucho tiempo que tenía la idea rondándome la cabeza y en algún momento tenía que salir. Tal vez sea el momento oportuno o no. El público dictaminará.

Hasta el próximo número de Noticias Enteladas.


Mauricio Uldane
artesano entelador

jueves, 3 de abril de 2008

Artesanales de cabo a rabo

Así son mis artesanías enteladas. Cada tanto alguien me pregunta dónde compro las cajas que entelo. La respuesta siempre la misma: “las armo yo“.

Muchos se preguntan porque en el mercado del fibrofácil (MDF) no hay cajas con los bordes redondeados. Es más fácil fabricarlas con los bordes rectos. Pero como las armo en forma manual me puedo dar ese lujo.






Tampoco me gusta la manera que las arman, sin trabar sólo pegan canto con canto. Las mías están trababas, sin clavos. Además tienen tope en las bisagras para evitar el volcado de las tapas. Pequeñas sutilezas que hacen al todo.

Por eso digo que mis artesanías enteladas son desde el principio un producto netamente manual. No hago como muchos que dicen llamarse artesanos o artesanas y modifican algo que compraron previamente. Y este producto está totalmente mecanizado y seriado.

Hace poco tuve que armar un
baúl antiguo para una clienta. Cuando mi amigo Luis vino a casa me preguntó si había comprado el baúl en alguna parte. Como siempre mi respuesta fue “lo armé”. La parte curva la hice con un caño plástico de cloaca y el resto con fibrofácil (MDF).


La misma técnica para los baúles más chicos. En cambio de un caño plástico un tubo de cartón y fibrofácil (MDF). Algún día alguien tiene que hacerle un monumento al inventor del fibrofácil (MDF).

Nadie puede decirme que mis piezas no son enteramente artesanales. Las armo desde la base y conozco cada hueco o defecto. El chiste es que parezca comprada o que no es lo que en realidad es. Engañar un poco al ojo no está del todo mal, el cine sabe mucho de eso.


Mauricio Uldane
artesano entelador

jueves, 10 de enero de 2008

Los regalos para mis amigos

Antes de trabajar de artesano los regalos para mis amigos los hacía como hobby. Más tarde se convirtió en una tradición. También el trabajo artesanal viró a oficio. Cuando muchos me empezaron a decir que esos regalos podían ser comercializados.

El famoso
buzón de Inés Dzienczarski es uno de los regalos que más satisfacciones me trajeron. Hubo otros no tan famosos, pero que igual sorprendieron al destinatario o destinataria. Para hacer este tipo de regalos hay que conocer un poco a la persona que va destinado.

Aún sigo regalando mi trabajo artesanal a mis amigos, aunque también allegados, conocidos o parientes. Pero, no cualquiera es depositario o depositaria de una de mis artesanías enteladas. La dedicación, la pasión y el amor que les pongo no siempre son reconocidos.

Me da placer regalar algo que hice con mis propias manos. Además la sorpresa en las caras es un espectáculo aparte. Ha perdido un poco de novedad, saben a esta altura que la artesanía la hice yo, pero igual me preocupo de sacudir sus sensaciones.

Sorpresa se llevó mi amigo Luis Pérez cuando le regalé un replica de una valija antigua. No podía creer que también tuviera llave con cerradura. Ahí la tiene guardando algo que no quiere que le toquen. Cuando cumplió cuarenta años le hice un número 40 que era un mueblecito con puertas. Julián, el hijo de mi amigo quiso uno para su cumpleaños. Le dije que se lo hacía para cuando cumpliera una cifra redonda. Para sus 10 años se lo armé. Otra vez me pidió un portarretratos entelado en jean. El pequeño Julián Pérez tiene una linda colección de mis trabajos.

A Cristina Becerra le regalé una casa... Sí una casa en miniatura que en realidad es una cómoda. Donde cada balcón es un cajón. Como también es un cajón la puerta de entrada. El año pasado para su último cumpleaños le armé una caja con cerradura y manija de bronce. El interior de la caja es una pollera que me regaló para entelar algo. Me la dio con la condición que cuando le hiciera algo la usara. Mauricio (que no es Macri) cumple, las artesanías enteladas dignifican.

A mi amigo Marcelo Mistó le regalé un estuche para anteojos que lo entelé con pedazos de diferentes jean usados. Lo armé con un tubo o cono de cartón con los laterales de fibrofácil. Para el interior usé la parte de atrás de una tela frisada.

Mi amiga Mónica Savigliano me guarda siempre jeans viejos. Un día se me apareció por casa con una bolsa llena de jeans. Como regalo le hice un calendario perpetuo con un rollo de papel para anotar. Allí toma nota de las cosas que tiene que comprar. Se lo entelé con unos pantalones grises míos que no usaba más. Algún día tenía que poner algo mío.

A la Tía Chencha, en realidad es mi tía abuela y se llama Inocencia, le regalé para un cumpleaños una caja de té. La diferencia era que estaba entelada en corderoy negro con vidrio en al tapa. Según me dijo tiene guardado sus saquitos de té. Cuando alguien necesita uno lo manda a buscar a la caja que le hice.

Como el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos voy a contarles por último que le regalé a Inés, la del buzón. Hace unos años se me ocurrió hacerle un reloj grande de mesa, cosa que no tenía en su casa. El chiste fue hacerle dos puertas a los costados que no parecían puertas. Lo tiene funcionando (siempre que le cambie la pila) sobre un modular grande en una habitación de su casa.

Como se verá los regalos pueden ser muy diferentes y originales. Otros no tanto pero todos son apreciados y queridos por sus propietarias o propietarios. Lo que no saben mis amigos es que en sus casas hay un pedacito mío acompañándolos todos los días, todo el tiempo.


Mauricio Uldane
artesano entelador

miércoles, 10 de octubre de 2007

Artesanías bien terminadas

El tiempo y la experiencia me han llevado a darle una buena terminación final a mis piezas artesanales. Con el correr del tiempo me fui dando cuenta que una artesanía no sólo tiene que ser original sino que debe estar bien terminada.La gente suele valorar el acabado final de una pieza artesanal. No es cosa de hacer artesanías que a los dos días de compradas se desarmen cual castillo de naipes. Los compradores aprecian que lo que adquieren, más allá del valor desembolsado, esté bien armado. Sobretodo si la pieza en cuestión va tener un uso diario o periódico. No es cuestión que a la tercera vez que abra la caja se quede con la tapa en la mano. O aquella caja de té donde el vidrio se quedó dentro de la caja, cuando levantó la tapa para sacar un saquito. Por esto último es que si armo una caja de té, con vidrio en la tapa, le pongo un marco con tornillos para que en caso de rotura, el vidrio pueda reemplazarse.
Pienso desde el lugar de clienta o cliente. No me gustaría comprar algo y luego sentirme estafado. No hago las artesanías para safar de la situación económica, las hago porque me gusta y amo lo que hago. Le pongo pasión, un poco de obsesión, otro poco de habilidad manual y algo de experiencia. Todo regado con creatividad y originalidad. Ser original, o tratar de serlo no es una tarea ni fácil, ni sencilla.
Muchas de mis piezas ni remotamente las inventé, ya estaban dado vueltas por el mundo, solamente les di una vuelta de tuerca. Como un calendario perpetuo de pared, lo que hice fue entelarlo en jean y corderoy usados. Por eso digo que no inventé la pólvora sino que le hice un envase más lindo.
La solidez de una caja es importante a la hora de usarla cotidianamente. Por esto las cajas las hago yo. Compro retazos de fibrofácil (MDF) para armar la caja. De ninguna manera compro una caja hecha. Primero por que las que suelen vender en los comercios del ramo están muy mal armadas. Segundo porque las que sí están bien armadas son muy caras. Además las armaron para ser pintadas, patinadas o dejarlas en crudo y yo las necesito para entelarlas.
Desde que armo una pieza estoy pensando como va ha quedar terminada. También tengo presente que problemas aparecerán en el armado.
Otro detalle que la gente mira de una caja es si tiene patitas. Patitas que pueden ser de goma eva, neoprene o pañolenci. Le pongo esas protecciones para evitar rayones en las superficies de apoyo.
Mi grado de obsesión llega a barnizar las bisagras de las cajas. En un principio las cajas las armaba con bisagras de bronce. Pero cuando llegó la crisis del 2002 tuve que resignar el bronce por el bronceado. Busqué unas bisagras de hierro bronceadas de buena calidad. Para evitar su posible oxidación las barnicé. Este detalle muestra mi consideración por el acabado final de una pieza.
Muchos me dicen que es un gasto no redituable. Pero para mí lo que reditúa es saber que las clientas o los clientes se van satisfechos con su compra, y muchas veces vuelven a adquirir mis artesanías enteladas.
El mayor elogio que puedo recibir de parte de la gente es: “que bien terminada que está”. Cuando no pueden distinguir donde empieza una tela y continúa la otra. El objetivo está logrado, de ahí puede venir el enamoramiento por la pieza. Misión cumplida o como decía Aragón, en el “Juego de la oca”: “prueba superada”.

Mauricio Uldane
artesano entelador