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sábado, 25 de junio de 2011

Las cómodas del ayer

Hace muchos años armé varias cómodas en miniatura usando cartón y madera, que luego entelaba. Así empecé a construir cómodas que en su mayoría fueron regalos de cumpleaños.


La primera cómoda la armé en 1995 como regalo de cumpleaños y tenía una estructura de madera balsa donde le adosé las partes de cartón. Toda la cómoda fue entelada y pintada con acrílico. Esa primera cómoda era verde y celeste.




La destinataria de la cómoda, que era la patrona de mi mamá, me pidió años más tarde que le cambiara el color. Entonces la repinté en color marrón para que le hiciera juego con la habitación donde estaba la cómoda en miniatura.


Mi amiga Inés Dzienczarski recibió para un cumpleaños una cómoda verde que armé con tubos de cartón, que eran donde estaban enrolladas las bolsas para guardar las verduras y frutas en los supermercados Norte.




En esa época prehistórica de mis artesanías enteladas usaba cartón, que luego entelaba y pintaba con acrílico. Mucho tiempo más tarde vendría el uso del fibrofácil (MDF) y las telas usadas.


A mi madrina Olga Punko le hice una cómoda pintada en color ocre y ladrillo, que tenía dos cajones superiores y dos puertitas inferiores.




Los tiradores eran viejos pinceles entelados y pintados. Era un época de probar y experimentar. Muchas piezas que tenían tiradores de madera fueron entelados y luego pintados con acrílico.


Las cómodas de este período de mi vida eran todas piezas únicas. Las piezas numeradas y seriadas vendrían muchos años más tarde, para poder comercializar de alguna manera las artesanías que fabrico. Por eso si estas piezas fueran vendidas costarían caro.


La siguiente cómoda de cartón fue vendida para mi sorpresa y de la persona que la recibió como regalo. Todas las molduras son cartones pegados unos con otros. La cómoda fue entelada y pintada con acrílico, incluso el interior de los cajones está pintado con acrílico metalizado.




Los tiradores eran alambres que luego fueron recubiertos con hilos de algodón y pintados con acrílico. Muchas personas cuando vieron esta cómoda pensaron que era de madera y tenía que sacarlos de su equivocación, para el asombro de muchos. El uso del cartón de 2 y 3 milímetros me trajo muchas satisfacciones y un entrenamiento para usar con otro tipo de materiales.


La última cómoda que les traigo del recuerdo de un viejo álbum de fotografías, es otra pieza que vendí. También para mi sorpresa, sobretodo porque fue para un ex compañero de trabajo. Después del despido de la editorial donde trabajaba, el diagramador de la revista me encargó para su esposa la cómoda roja con una flor calada en el frente.




El calado estaba realizado en cartón y los dibujos eran hilos que fueron entelados. Los tiradores de los cajones eran alambres de aluminio que los revestí con hilo de algodón, que más tarde pinté con acrílico metalizado.


Todas estas piezas fueron construidas en el período del año 1995 al año 1998. Fueron unos tres o cuatro años de armar cómodas en miniatura, que en su gran mayoría las regalé a amigos y parientes.


Un viejo álbum de fotografías encontrado entre otros viejos papeles me devolvió una parte de mi pasado como artesano entelador. Fue un poco de luz a mi historia con las artesanías enteladas.


Mauricio Uldane
artesano entelador

viernes, 18 de junio de 2010

La cómoda del Bicentenario

Noticias Enteladas, Número 52, Año 3

La fiebre del Bicentenario ha inundado todo en mi país. Por un lado fue alegría y sorpresa para los argentinos y argentinas. Pero, por otro lado aparecieron un montón de productos que se subieron al Bicentenario.

Pensé que bien podría llamar "Cómoda del Bicentenario" a una Comodela de jean que armé para fines de mayo, coincidiendo con las festividades del 25.

De Cómodas en miniatura enteladas


Vengo postergando, desde hace tres años, el proyecto de construir una cómoda en miniatura entelada. He armado otras Comodelas a lo largo de estos 15 años de artesano. La mayoría fueron regalos de cumpleaños.

La idea fue armar un tipo de cómoda que fuera útil, de diseño agradable, fácil de construir y con excelente terminación. Además un modelo que se pudiera repetir en serie, siempre artesanal, y con un precio razonable.

Así quedó la Comodela de jean hecha en fibrofácil (MDF) y con varillas cuadradas de madera. Los tres cajones tienen topes para evitar que se salgan. El primer cajón, desde arriba, tiene dos divisiones, una grande y otra chica. En cambio los otros dos cajones no tienen divisiones en sus interiores.

De Cómodas en miniatura enteladas


El exterior de la cómoda lo entelé en tres diferentes tipos de jean. Mientras que el interior de los cajones lo entelé con una de las telas de tapicería que me regaló Alicia, la madrina de Julián, que es el hijo de mi amiga Inés Dzienczarski.

Los tiradores de los cajones son botones de viejos jeans. Las patas son de goma, están pegadas y atornilladas a la base. La goma de las patas son un capítulo aparte. Porque en realidad son unas juntas que vienen en un set de reparación de caños de agua. Este set trae dos tipos de juntas: para agua fría, de color negro y para agua caliente, de color blanco. Estas últimas son las patas de la Comodela. Estas juntas me las regala Marcelo Ramírez, mi cuñado, que es plomero y no las usa porque casi siempre los caños que se rompen son de agua fría.


Les explico todo esto para que vean que se pueden armar artesanías de calidad con muchos productos que se tiran a la basura. El ojo avisor puede detectar una parte de una artesanía en la basura.

Espero que este nuevo producto les guste y piensen que no sólo se puede entelar en jean. Existen muchas telas que se pueden usar, incluso pintarse con acrílico. En algún momento de mi vida de artesano, las cómodas que fabriqué solamente eran pintadas con acrílico. Esta es la primera entelada en jean. Por lo tanto es una creación nueva en varios sentidos.





El uso de la Comodela queda a criterior de cada uno. Pero, Nico, el empleado del cyber al que voy a escribir estas líneas, me dio un nuevo uso: costurero. La verdad que no se me había ocurrido, todo será en probar.

Nos reecontraremos en la próxima edición de Noticias Enteladas.

Mauricio Uldane
artesano entelador

jueves, 8 de enero de 2009

La obsesión por entelar

Hace 14 años en un enero arrancaba esta pasión mezclada con obsesión que tengo de entelar artesanías.

Todo empezó por una caja que iba armar con cartón que estaba en mal estado. Entonces tomé una decisión política: tapé con tela lo sucio que había debajo... Uno aprende de los políticos de mi país.

De esta forma fortuita empezó mi carrera de entelador de artesanías. En ese mismo año haría una cómoda en miniatura toda de cartón con partes de madera balsa. Durante esa primera etapa era un purista del cartón. Llegué a fabricar bisagras de cartón para los cofres y baúles que construía. Estaba totalmente loco o apasionado según se mire.

La mayoría de las artesanías de esta primera etapa tenían como destino ser regalos para familiares, amigos y algunos conocidos. De esta forma fui sin darme cuenta forjando una carrera con aprendizaje en mis allegados.


Uno de los que ligó parte de mi producción de cartón entelado es
Quique Pesoa. Él en su hostería “La Merced”, de San Marcos Sierras, provincia de Córdoba, tiene varias piezas que le regalado a lo largo de los años que fui oyente de sus programas de radio. Hace un tiempo me lo crucé en Buenos Aires y me dijo que a los huéspedes que le preguntan por mis artesanías, les dice que “las hace un loco que vive en San Miguel”.

Lo más complejo que le hice a Pesoa fue una radio capilla de tamaño natural con un peso de unos tres kilos. Armada en su mayoría en cartón y con otros elementos como maderas, metales y tubos de ensayo. Hacer esa pieza única me demandó unos tres meses. En esa época tenía otro trabajo y en mis horas libre armaba las artesanías a modo de hobby.

Ese entrenamiento inconsciente me sirvió para aplicarlo en otras piezas que irían apareciendo con el transcurso de los años. Nada fue premeditado, pero todo tuvo su tiempo y su lugar.

A principios del 2008 me llamaron de Taller Plaza Lezica para dar cursos de entelado y la meta de la directora del taller era que al finalizar el curso los alumnos armaran un
buzón alcancía de que los hago. Cuando le dije que a mí me llevó unos siete años llegar hasta el buzón alcancía comprendió que esto no es para cualquiera. No por elitista sino por la dedicación y el grado de compenetración que demanda armar una determinada pieza. Lo cual no quiere decir que no se pueda aprender, lo que hay que tener es ganas, pasión y un poco de locura.


Hace poco cuando le llevé un
buzón extra grande a una clienta y me dijo: “es como un hijo”, por eso tiene nombre le respondí. Es una forma de llamarlos: Buzonela, Comodela, Radiela o como se llame. Años atrás una psicóloga había llegado a la misma conclusión.

Cuando me quedé sin trabajo entelar me ayudó a superar la crisis. El oficio que aprendí solo sumando diferentes partes de otros oficios o técnicas me sirvió de terapia alternativa. El entelar artesanías fue un refugio para mi mente. La preservó y la mejoró. Por supuesto que la locura sigue intacta, si se apaga todo se va al diablo.

A veces pienso que hay un niño juguetón dando vueltas en su triciclo en mi cabeza y cuando se para a ver algo es cuando tengo una idea. Me la apropio y la desarrollo. Pero siempre conservando esa cosa natural y fresca. Como debe ser una pieza original y de calidad.


Mauricio Uldane
artesano entelador

jueves, 20 de marzo de 2008

Rápido no vamos a ningún lado

La gente me pregunta cuanto tiempo me lleva hacer un buzón alcancía y les respondo: una semana. El silencio que sigue se corta con un cuchillo. Entonces tengo que explicar que es el tiempo que lleva construir una pieza, pero con intervalos para secados y demás.

No nos podemos colocar en el lugar de una persona que tiene que esperar una semana para ver realizado su trabajo. La locura en que vivimos no nos da tregua para pensar en tiempo mediato. La ansiedad hace estragos (ver
“Artesanías sanadoras”) y no nos deja pensar libremente en una medida de tiempo tan larga.

Por eso digo que aquellas personas que deseen aprender a entelar tengan presente dejar en casa a Doña Ansiedad. Si es posible guardada en un armario con llave. Los resultados inmediatos no se ven en este oficio. Los vamos percibiendo poco a poco como un crepúsculo. Todo tiene un tiempo y una cadencia. Forzar esto no acelera el proceso, si no que lo empeora.
A mí me costó entenderlo, pero lo aprendí y logré moderar mi ansiedad inicial. No es paciencia como muchos y muchas me dicen. Es trabajo, nada más que trabajo puro. Con el tiempo se adquiere la experiencia que nos allana el camino.




He armado artesanías enteladas que me han llevado varias semanas. Por ejemplo una casa cómoda implica un trabajo de tres semanas. Algunos días enteros dedicados a la construcción. Por eso no es una pieza ni seriada, ni barata. Tampoco la realizo si no es a pedido.

El entelado de artesanías tiene en su esencia desacelerar el trabajo. No es que sea pachorriento sino que tiene un ritmo distinto. El concepto sería: hagamos las cosas lentas, pero bien. Tomémonos el tiempo necesario para hacer la pieza entelada que deseemos.

Una vez que entendemos este punto filosófico el resto se soluciona con oficio y con la experiencia o la enseñaza adquirida. Nada de milagros, ni magia sólo con trabajo, puro trabajo con algo de creatividad.


Mauricio Uldane

artesano entelador