jueves, 20 de marzo de 2008

Rápido no vamos a ningún lado

La gente me pregunta cuanto tiempo me lleva hacer un buzón alcancía y les respondo: una semana. El silencio que sigue se corta con un cuchillo. Entonces tengo que explicar que es el tiempo que lleva construir una pieza, pero con intervalos para secados y demás.

No nos podemos colocar en el lugar de una persona que tiene que esperar una semana para ver realizado su trabajo. La locura en que vivimos no nos da tregua para pensar en tiempo mediato. La ansiedad hace estragos (ver
“Artesanías sanadoras”) y no nos deja pensar libremente en una medida de tiempo tan larga.

Por eso digo que aquellas personas que deseen aprender a entelar tengan presente dejar en casa a Doña Ansiedad. Si es posible guardada en un armario con llave. Los resultados inmediatos no se ven en este oficio. Los vamos percibiendo poco a poco como un crepúsculo. Todo tiene un tiempo y una cadencia. Forzar esto no acelera el proceso, si no que lo empeora.
A mí me costó entenderlo, pero lo aprendí y logré moderar mi ansiedad inicial. No es paciencia como muchos y muchas me dicen. Es trabajo, nada más que trabajo puro. Con el tiempo se adquiere la experiencia que nos allana el camino.




He armado artesanías enteladas que me han llevado varias semanas. Por ejemplo una casa cómoda implica un trabajo de tres semanas. Algunos días enteros dedicados a la construcción. Por eso no es una pieza ni seriada, ni barata. Tampoco la realizo si no es a pedido.

El entelado de artesanías tiene en su esencia desacelerar el trabajo. No es que sea pachorriento sino que tiene un ritmo distinto. El concepto sería: hagamos las cosas lentas, pero bien. Tomémonos el tiempo necesario para hacer la pieza entelada que deseemos.

Una vez que entendemos este punto filosófico el resto se soluciona con oficio y con la experiencia o la enseñaza adquirida. Nada de milagros, ni magia sólo con trabajo, puro trabajo con algo de creatividad.


Mauricio Uldane

artesano entelador

jueves, 13 de marzo de 2008

“Las fotos las pongo en la caja”

La frase la habrás escuchado. Muchas personas guardan sus fotos queridas en cajas en lugar de ponerlas en álbumes.

Hoy les traigo la solución: cajas portarretratos. ¡Sí! Una caja que en la tapa puede contener una foto de 10 por 15 cm. Basta con remover la tapa interna y ya está, podemos poner la foto que queramos.




El interior de las cajas está totalmente acolchado para evitar daños a los objetos que guardemos en ellas, por ejemplo las fotos más queridas. La tapa tiene topes para evitar que se vuelque y el cierre es por un perno.

Las Portajelas están armadas totalmente en fibrofácil (MDF) y luego enteladas. En algunos casos pueden estar pintadas con acrílico.



El precio de las cajas portarretratos es de $35 y los gastos de envío a cargo del comprador o compradora. En caso de estar pintadas el valor suma un recargo del 20% y sólo se hacen por pedido del cliente.

Para mayor información de las Portajelas pueden consultar la siguiente página:

http://mauulda.googlepages.com/cajasporta.


Mauricio Uldane
artesano entelador

jueves, 6 de marzo de 2008

¿Cuándo valoraremos el trabajo ajeno?

La falta de respeto a mi trabajo como artesano me da mucha bronca. Entiendo que alguna persona no pueda pagar el precio de alguna de mis artesanías. Pero muy distinto es no tener en cuenta las horas que llevar construir dicha pieza.

En estos días alguien quiso comprarme un
buzón alcancía y le pareció caro los $42 que sale. Incluso me pidió una rebaja. Esta persona no sabe o no le importa que armar un buzón me lleva una semana de mi trabajo. Por eso digo que hay personas que no respetan el trabajo que hago con esfuerzo.


A mí me da placer hacer mis artesanías, pero de ahí a regalarlas hay un abismo. Si quiero se la regalo a alguien que vale la pena. Los otros son clientes y por lo tanto deben pagar el precio que les ofrezco. De lo contrario que sigan con su camino.

Porque imagino que si van a comprar, sigo con el ejemplo del buzón, una alcancía artesanal con cerradura, que es una pieza numerada y con la firma de un artesano en un comercio especializado no van a pedir rebaja. Lo más probable es que el vendedor se les ría en la cara.

Reconozco que no tengo falta de reconocimiento por mi trabajo artesanal, pero me enoja mucho cuando parte del público quiere un producto original y bien terminado al precio de un producto industrial e importado de China.

Cuando esa parte del público aprenda a reconocer el esfuerzo que hacemos muchos artesanos y pague lo que vale nuestro trabajo, las cosas empezarán a cambiar.


Mauricio Uldane
artesano entelador

viernes, 29 de febrero de 2008

Promoción de juegos de piezas

He decidido lanzar una promoción de juegos de piezas enteladas en el mismo tipo de tela. Para empezar armé diferentes artesanías enteladas en arpillera y formé cuatro juegos que contienen tres piezas cada uno.

El primer juego lo integran un anotador, un portarretratos y un cofre. Respectivamente sus precios por unidad son: $18, $24 y $30. Sumando las tres piezas nos da: $72, con el descuento de la promoción el juego sale $57 y los gastos de envío los paga el comprador o la compradora.



El segundo juego tiene un anotador para heladera, un portarretratos y una caja de té. Los valores unitarios son: $18 para el anotador, $24 para el portarretratos y $40 para la caja de té. El total de la suma da: $82. El descuento lleva el precio del juego a $65, como siempre los gastos de envío a cargo del comprador.



El tercer juego está formado por un anotador para heladera, un cofre y una caja de té. Cada pieza por separado cuesta: $18, $30 y $40 respectivamente. Sumando todo nos da: $88. La promoción baja el precio a $68 y los gastos de envío a cargo de la compradora o del comprador.



El cuarto y último juego tiene un portarretratos, un cofre y una caja de té. Cada pieza por separado cuesta respectivamente: $24, $30 y $40. La suma total es de $94. Con el descuento de la promoción el precio es de: $75, con es costumbre los gastos de envío están a cargo del comprador.



Por ahora aparecen estas piezas que integran la línea rústica. En un futuro llegarán juegos entelados en otros tipos de tela. Como también variarán las piezas que integran cada uno de los diferentes juegos.

Para mayor información pueden consultar la siguiente página web:

http://mauulda.googlepages.com/juegos


Mauricio Uldane
artesano entelador

sábado, 23 de febrero de 2008

El legado que dejaré

La semana que culmina dos personas de ámbitos diferentes me comunicaron lo mismo, me recordaban por mis artesanías en dos momentos del día.

El domingo pasado Graciela Lofrano me dijo que se acuerda de mí cuando cambia el día en el
calendario perpetuo que le regalé para su cumpleaños del año pasado.





El jueves último el doctor Edgardo Marta me comunicó que a la noche me recuerda cuando ve sobre su mesa de luz el buzón alcancía que le regalé cuando me extrajo un pólipo de mi intestino grueso. Evitándome una operación de alto riesgo en mis intestinos.

Estos dos comentarios, a lo largo de esta semana, me hicieron reflexionar sobre el legado que le dejaré a los que me circundan. No tengo hijos y no sé si los tendré alguna vez en lo que me resta de vida. Lo que sí se es que molestaré hasta el fin de mis días.



Hace algunos años una psicóloga, en un programa de radio, me dijo que el hecho de ponerle
nombre a mis objetos entelados era como nombrar a hijos. En realidad son hijos de la creatividad y como tal me gusta ponerles nombre. Además se convierte en un juego con los que reciben mis artesanías.

Juego que prosigue cuando se llevan las artesanías a sus casas y desde allí un pedacito mío está presente todos los días en todo momento. Tal vez ese sea mi legajo, permanecer en la memoria de los que me conocieron a través de mis trabajos entelados con una presencia cotidiana.


Mauricio Uldane
artesano entelador

viernes, 15 de febrero de 2008

Novedades en la línea rústica

¡Llegaron el portarretratos y la caja de té! ¡Sí están con nosotros dos nuevos integrantes de la familia Arpillera! La familia más rústica del mercado.

Bromas aparte estos dos productos se suman a la línea que vio sus comienzos a principios del año pasado y está por cumplir su primer año de vida. Habrá que hacer torta y fiesta.




El portarretratos en cuestión es para fotos de 10 x 15 cm. En su momento parecerán otros portarretratos para las medidas de fotografías de 13 x 18 cm y 15 x 21 cm. A no desesperar que la vida es corta. Este portarretratos está armado en una pieza de fibrofácil (MDF). Detrás tiene una pata que se puede colocar en distintas posiciones. Con lo cual podemos usarlo en forma horizontal o vertical. El vidrio es antireflex para evitar los reflejos sobre su superficie. El precio es de $ 24 y los gastos de envío corren por cuenta del comprador o compradora.




La caja de té cuadrada tiene seis divisiones que pueden albergar unos 42 saquitos de té. La caja trae saquitos de té que pueden variar de caja a caja. Por eso la foto es sólo a modo de ilustración. En el interior de la tapa tiene un marco que soporta al vidrio. El marco está atornillado a la tapa garantizado su acceso en caso de reemplazo por rotura. La tapa tiene topes que le impiden volcarse hacia atrás. En la base tiene cuatro patitas de neoprene para evitar ralladuras en cualquier superficie. El precio es de $ 40 y los gastos de envío corren por cuenta del comprador o compradora.

La línea rústica al momento de esta presentación se compone de los siguientes productos: calendario perpetuo para pared, baúl chico, baúl cilíndrico y cofre chico.

Para visitar la página la dirección es la siguiente:
http://mauulda.googlepages.com/rustica.





Mauricio Uldane
artesano entelador

jueves, 7 de febrero de 2008

Ser original y no morir en el intento

¿Qué es ser original? Me pregunto muchas veces. Porque en algunas ocasiones recibo como halago: “tus trabajos son muy originales”.

Tal vez ser original sea no ser igual al resto. O diferenciarse del resto por un detalle o una terminación. O acaso ese diseño que se destaca del montón.





Como ven, tengo dudas. Por eso existo, como diría el viejo Descartes. Debo reconocer que algunas dudas las he resuelto. Pero a otras no le encuentro respuesta convincente.

El trabajo de ser original es arduo. Porque si me dejo llevar en poco tiempo puedo estar haciendo lo mismo que los demás. No quiere decir que el trabajo de los demás sea malo. Si no que ya está visto. Y de visto pasa a ser remanido.




Muchos adoptan el trabajo fácil de hacer lo que el rebaño sigue. Pero a mí no me convence. He sido viento en contra de chico, tal vez por una personalidad bastante definida desde la adolescencia. Las modas conmigo no siempre simpatizan. Trato de buscar algo que perdure un tiempo mayor. No que sea para toda la vida, pero que siga vigente luego de transcurrido un tiempo prudencial. Mis trabajos no son amores de verano.

Tratar de diferenciarse de la manada es una tarea diaria. Diría que una lucha intestina, con el perdón del término. No por eso lo que arroje esa lucha será un desperdicio. Todo lo contrario. Buscar un detalle, un estilo o una buena terminación no es una tarea sencilla. Parece sencillo al final, cuando el producto está acabado. Pero el proceso suele ser largo y complejo.

Mucho de ese proceso de macerado se da en mi cabeza. Viendo y reviendo cómo hacer esto o aquello. Qué problema me va ha acarrear determinada construcción, para luego ser entelada. Hay que pensar por adelantado. Avanzando unos pasos delante de lo que estoy haciendo.



Puedo enseñar la técnica. Puedo transmitir el uso de materiales. Puedo comunicar los pasos de la construcción. Pero no lo que no puedo es enseñar a crear. En realidad lo que no puedo comunicar es la manera en que se me ocurren las ideas. Como una idea dispara otra logrando una reacción en cadena. Cadena que en un momento dado hay que ponerle fin.

No todas las ideas son realizables. Algunas tienen tal complejidad de armado que generan productos que no son comerciales. Se podrían realizar pero el costo final sería sideral. Las ideas no se agotan. Durante mucho tiempo pensé que una mañana me iba a despertar sin ideas. Hasta ahora nunca ocurrió. Es verdad que hay épocas de vacas flacas. Pero con una buena pastura están listas para el matadero.

Por todo esto digo que ser original no es una tarea sencilla. Es un trabajo arduo, pero que bien encarado sé retroalimenta. Lo único que hay que cuidar al ser original es no forzar la situación. Debe ser algo natural y espontáneo. Si no podemos caer el en ridículo, de donde es difícil volver.


Mauricio Uldane
artesano entelador

jueves, 31 de enero de 2008

Lanzamiento de los nuevos estuches para anteojos de leer

Alguna vez en la vida Doña Presbicia nos visita para quedarse definitivamente. En ese preciso momento comienzan a usarse esos adminículos llamados anteojos de leer o espiones o lapiceros. Aquellos o aquellas que tiene un poco más de billetera adquieren un par de anteojos bifocales, pero no es lo mismo.

A partir de ese instante comenzamos a perderlos y tardamos horas en localizarlos. Salvo que los llevemos colgados del cogote... perdón del cuello. Para que nada de esto nos suceda he dado inicio a mi nueva línea de estuches para anteojos de leer. Hasta que perdamos los anteojos dentro del estuche... Ahí ya no puedo ayudarlos.



Las Anteojelas se consiguen enteladas o enteladas y pintadas en acrílico. Las pintadas son a pedido y gusto del cliente o clienta. Para muestras van algunas fotos acompañando estas pocas líneas. Dichas fotos son a modo de ilustración para dar una idea del producto que estoy ofreciendo como novedad.

También he puesto las fotos de la Anteojela que le regalé a amigo Hugo González para su cumpleaños. La que está hecha con pedacitos de diferentes jeans. Esa pieza tiene un poco más de laburo que las demás. ¡Hay que pegar cada pedacito uno al lado del otro!



Estos estuches salen al mercado con un precio de $25 y los gastos de envío corren por cuenta del comprador o compradora. Para una mayor información pueden acudir a la página:
Mauricio Uldane
artesano entelador

entelados.weebly.com/estuches.html. Allí encontraran datos técnicos y medidas de los estuches.

viernes, 25 de enero de 2008

Las ferias repetidas

¿No tienen la impresión que en algunas ferias artesanales hay puestos repetidos? Es una sensación que me persigue en muchos de estos lugares. Un puesto que lo veo una y otra vez a lo largo de mi recorrido. Parece el fondo de un dibujo animado, que para ahorrar trabajo repite la misma escena una y otra vez.

Estos se da con una notoria frecuencia en los puestos que se dedican a la venta de bijouterie. A los muchachos y muchachas se les acabó la veta creativa o todos y todas compran en el mismo comercio de Once.

Estas líneas las escribo como ciudadano de a pie, como le gusta decir a Mario Wainfeld, y no como artesano. Es lo que vemos todos los que concurrimos a este tipo de lugares. Lo mismo pasa en las ferias que se encuentran en las plazas del Gran Buenos Aires.

No creo que todos vendan bien, a alguno o alguna los números no le deben cerrar. Puede que en una feria halla varios puestos de un mismo rubro. Pero que todos tengan la misma artesanía expuesta, es un poco raro.

Parte del problema es que muchos y muchas dicen llamarse artesanos o artesanas pero no lo son. Compran artesanías en diversos locales, les hacen alguna o ninguna modificación y luego lo revenden. Son revendedores o revendedoras simplemente. Encima se disfrazan de artesano con onda hiposa. El que auténticamente es hippie no necesita asumir ninguna personalidad prestada. Lo hace de forma natural y espontánea.

Entiendo que tengan que ganarse la vida. Pero mintiendo a los clientes no creo que se logre mucho. También comprendo que muchos luego del cimbronazazo del 2001 se volcaron a las calles a vender lo que sea. Pero de artesano ni el nombre tienen.

Flaco favor les hacen a los que trabajan de forma honrada y con cierta creatividad. El verdadero laburo de artesano o artesana no es fácil. Puedo que le guste y que ni siquiera lo vea como una carga. Porque disfruta lo que hace más allá de la retribución que recibe a cambio.

Una cosa es ser un artesano o una artesana y otra muy distinta el que se metió en el mercado para tratar de zafar de la situación económica. A la larga perdurarán los que tengan algún valor para mostrar a los demás.


Mauricio Uldane
artesano entelador

jueves, 17 de enero de 2008

Si querés copiar, copiá

La frase que impuso la vedette pulposa, con envase de silicona, me vine bien para desarrollar un tema que tiene sus bemoles. El tema de la copia de diseños, piezas o artesanías.

Desde el momento que subo una foto a Internet puedo ser víctima de una copia. Ahora, si no muestro lo que hago ¿cómo se entera el resto del mundo de mis trabajos?. Un dilema. También estoy expuesto a ser copiado cuando exhibo en una feria, en la vidriera de un comercio o cuando hago un regalo.

El tema no es la copia. El tema es: si me copian ¿puedo sobrevivir sin tener que recurrir al psicólogo? Porque por una pieza que me copien no voy a morir de sed de ideas. Aparecerán otras ideas que reemplacen a la pieza copiada.

Cuando a uno le copian una pieza puede sentarse a protestar, porque parado cansa. O sentirse orgulloso o contento de que alguien valore el trabajo realizado. Porque si copia quiere decir que algo vale. También se copia lo malo, como dicen las viejas. Cosa que sucede con mayor rapidez.

El meollo de la situación es: sólo tengo una idea y no la muestro mucho porque temo profundamente que me la roben. O la verdad de la milanesa es que soy un mediocre (no me gusta usar esta palabra, porque siempre está en boca de mediocres). Una mejor definición sería: no tienen el suficiente talento para crear por su propia cuenta. O son unos vagos irremediables y buscan resolver problemas que otros ya solucionamos.

Cuando estuve en Palermo Viejo (ver “¿Y dónde vendes?”) un turista sacó una foto de unos de mis
calendarios perpetuos. Una compañera artesana me dijo: “no tendrías que haberlo dejado que sacara la foto”. Mi respuesta fue: “si pueden hacer una copia igual habrán hecho un buen trabajo”. El chiste es hacer algo mejor. Ahí si estamos frente a un competidor a tener en cuenta.

Un tema un tanto complejo son los celos entre los artesanos en las ferias o puestos en la calle. Tienen un alto índice de competitividad. Están todo el tiempo mirando que vende uno u otro. Además en el medio hay gente con mala leche. Muchos no tienen empacho en copiar lo que hace un compañero y luego ponerse al lado a vender lo mismo. Esto de vender lo mismo uno al lado de otro será tema de una entrada futura.

Personalmente no me molesta que me copien. Lo que pasa que para hacerlo en serio hay que laburar mucho, pero mucho. No porque lo que haga sea exceso, sino porque es original y eso es difícil de copiar. Uno puede estar influenciado por el estilo de otro, pero no es una copia. La copia por sí misma adolece de espíritu a diferencia de las influencias de estilo. La originalidad es un trabajo arduo, un trabajo de todos los días y de todo el tiempo. En algún momento escribiré algo al respecto.

Vivimos en un mundo de copias, algunas mejores que la original. Con lo cual deja de ser una copia para pasar ha ser un mejor producto que el original. Es el discípulo que supera al maestro. Con esto no quiero alentar a la copia, pero cuando uno empieza en esto tiene referentes. Cuando comencé a pintar tela copiaba Mafaldas que luego pintaba. Llegó un momento que me harté. La última Mafalda se la pinté a mi amiga Inés en un buzo. Ahí terminé de entender que ya tenía un estilo propio y no tenía necesidad de copiar a nadie.


Mauricio Uldane
artesano entelador

jueves, 10 de enero de 2008

Los regalos para mis amigos

Antes de trabajar de artesano los regalos para mis amigos los hacía como hobby. Más tarde se convirtió en una tradición. También el trabajo artesanal viró a oficio. Cuando muchos me empezaron a decir que esos regalos podían ser comercializados.

El famoso
buzón de Inés Dzienczarski es uno de los regalos que más satisfacciones me trajeron. Hubo otros no tan famosos, pero que igual sorprendieron al destinatario o destinataria. Para hacer este tipo de regalos hay que conocer un poco a la persona que va destinado.

Aún sigo regalando mi trabajo artesanal a mis amigos, aunque también allegados, conocidos o parientes. Pero, no cualquiera es depositario o depositaria de una de mis artesanías enteladas. La dedicación, la pasión y el amor que les pongo no siempre son reconocidos.

Me da placer regalar algo que hice con mis propias manos. Además la sorpresa en las caras es un espectáculo aparte. Ha perdido un poco de novedad, saben a esta altura que la artesanía la hice yo, pero igual me preocupo de sacudir sus sensaciones.

Sorpresa se llevó mi amigo Luis Pérez cuando le regalé un replica de una valija antigua. No podía creer que también tuviera llave con cerradura. Ahí la tiene guardando algo que no quiere que le toquen. Cuando cumplió cuarenta años le hice un número 40 que era un mueblecito con puertas. Julián, el hijo de mi amigo quiso uno para su cumpleaños. Le dije que se lo hacía para cuando cumpliera una cifra redonda. Para sus 10 años se lo armé. Otra vez me pidió un portarretratos entelado en jean. El pequeño Julián Pérez tiene una linda colección de mis trabajos.

A Cristina Becerra le regalé una casa... Sí una casa en miniatura que en realidad es una cómoda. Donde cada balcón es un cajón. Como también es un cajón la puerta de entrada. El año pasado para su último cumpleaños le armé una caja con cerradura y manija de bronce. El interior de la caja es una pollera que me regaló para entelar algo. Me la dio con la condición que cuando le hiciera algo la usara. Mauricio (que no es Macri) cumple, las artesanías enteladas dignifican.

A mi amigo Marcelo Mistó le regalé un estuche para anteojos que lo entelé con pedazos de diferentes jean usados. Lo armé con un tubo o cono de cartón con los laterales de fibrofácil. Para el interior usé la parte de atrás de una tela frisada.

Mi amiga Mónica Savigliano me guarda siempre jeans viejos. Un día se me apareció por casa con una bolsa llena de jeans. Como regalo le hice un calendario perpetuo con un rollo de papel para anotar. Allí toma nota de las cosas que tiene que comprar. Se lo entelé con unos pantalones grises míos que no usaba más. Algún día tenía que poner algo mío.

A la Tía Chencha, en realidad es mi tía abuela y se llama Inocencia, le regalé para un cumpleaños una caja de té. La diferencia era que estaba entelada en corderoy negro con vidrio en al tapa. Según me dijo tiene guardado sus saquitos de té. Cuando alguien necesita uno lo manda a buscar a la caja que le hice.

Como el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos voy a contarles por último que le regalé a Inés, la del buzón. Hace unos años se me ocurrió hacerle un reloj grande de mesa, cosa que no tenía en su casa. El chiste fue hacerle dos puertas a los costados que no parecían puertas. Lo tiene funcionando (siempre que le cambie la pila) sobre un modular grande en una habitación de su casa.

Como se verá los regalos pueden ser muy diferentes y originales. Otros no tanto pero todos son apreciados y queridos por sus propietarias o propietarios. Lo que no saben mis amigos es que en sus casas hay un pedacito mío acompañándolos todos los días, todo el tiempo.


Mauricio Uldane
artesano entelador

jueves, 3 de enero de 2008

Mentime que me gusta

Los buzones alcancías que hago suelen confundirlos con los más variados materiales. Desde que son de fundición de hierro hasta que son de plástico.

El objetivo es aparentar algo que no es. No para mentir sino para que las personas se asombren cuando sepan con que materiales fue construida la pieza.

También han creído que los buzones alcancías están armados en madera. Y no pueden creer que sólo son tubos o conos de cartón entelados.

Jugar con las texturas es un desafío que me gusta. Sorprender al público es un placer. Ver los rostros de la gente cuando les cuento con que tipo de materiales armé la pieza en cuestión.

Por eso es que tengo la política de no mentirle al cliente o clienta, respecto a los materiales usados en el armado de mis artesanías enteladas. Podría tranquilamente hacerles creer que lo que sospechan que es verdad. Cuando en realidad les estaría mintiendo descaradamente.

La confusión de algunas personas es notoria. Me ha pasado con un
portarretratos entelado en jean. La persona en cuestión creyó que estaba pintado simulando la textura de la tela denim, con la cual se confeccionan los jean. Tuvo que tocar la superficie para convencerse.

La lycra también se presta para desorientar a la gente. Piensan que la pieza fue pintada. Lo que ocurre es que suelo usar el otro lado de la lycra para entelar. Eso se presta al error de las personas. La textura de la tela es diferente a la que tiene registrada el ojo humano.

Se le puede mentir al público, y mucho, pero prefiero seguir conservando amigos y clientes. A caer en la tentación de hacerles creer en algo que en realidad no es lo que digo que es.


Mauricio Uldane
artesano entelador

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sábado, 29 de diciembre de 2007

Los primeros 100 buzones

Hace cuatro años y medios empezaba la producción de buzones alcancías (ver Vendo buzón en buen estado). En el año 2003 no tenía idea que podía llegar a armar con mis manos 100 buzones alcancías. Tampoco tenía noción de cuanto tiempo podría duraría la producción de buzones. Hoy por hoy creo que es algo atemporal.

Como homenaje al número 100 armé un buzón especial para mí. Me di el gusto de entelarlo en
jean. No con el fin de comercializarlo, sino para uso personal.

Este año también comencé la producción de buzones en otros
colores. De esta forma tengo en catálogo todos los colores que algún momento tuvieron los buzones de correo en la Argentina.

La
página de los buzones también vio la luz en agosto de 2007. De esta forma como anticipando la llegada del número 100 se dieron los nuevos colores y la página.

Para el próximo año veré que nueva iniciativa tendré para los buzones alcancías que tantas satisfacciones me han dado.

Los buzones alcancías son un producto muy querido por mí. Además de muy respetado por lo que significa para nosotros los argentinos. Representan el ahorro, por aquello de la Caja de Ahorro Postal, con la libreta de ahorro. Libreta que nos daban en la escuela primaria. El otro recuerdo es el buzón de la esquina donde uno depositaba las cartas. En aquella época no hacía falta llevar las cartas a la sucursal de correo. Los más viejos recuerdan las alcancías de lata que les daban en las escuelas o les compraban los padres para iniciarlos en el ahorro.

Los recuerdos y sentimientos que despiertan los buzones son muy profundos y emotivos. De ahí la alegría que despiertan en algunas personas. Por todo esto es que respeto mucho los buzones alcancías. Por eso no hago buzones con los colores de equipos de fútbol o marcas de las más variadas especies. Sólo los hago con los colores oficiales que estuvieron pintados a lo largo de la
historia del correo en la Argentina.

Espero que el año 2008 tenga buenos augurios para mis buzones alcancías. Se lo merecen.


Mauricio Uldane
artesano entelador

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jueves, 20 de diciembre de 2007

¿Dónde estudiaste?

Una pregunta que suelen hacerme al ver mis artesanías enteladas. La respuesta es: en ningún lado y en todos lados. Soy autodidacta en material de bellas artes.

Nunca he realizado curso, taller o seminario en mi vida. Pero, reconozco que la vida me ha dado ciertos conocimientos que vuelco en mis piezas artesanales. No reniego de los estudios especializados en arte. Simplemente no los tengo. Para algunos es una ventaja te dicen: “estás virgen. No contaminado”. Para otros necesitaría algún tipo de curso o taller.

Ahora con el tiempo transcurrido me doy cuenta que la vida me ha dado pautas y pistas que no reconocí. Llegué tarde a las artes. Tenía más de 30 años cuando descubrí que podía hacer trabajos artesanales de calidad. Empecé haciendo artesanías enteladas como un hobby. Ante la respuesta de amigos, parientes y allegados me decidieron por comenzar la comercialización.

Un poco de aquí otro de allá se fueron sumando los conocimientos. Algo de carpintería, algo de tapicería, algo de encuadernación, algo de diseño gráfico o algo de arquitectura fueron armado un bagaje de datos que aplico en mis trabajos.

Siempre se puede sumar un dato o información nuevo. Todo el tiempo se puede aprender de todos los que nos rodean. Sólo hay que estar atento a la nueva información y procesarla de forma correcta.

Una idea, el frente de una casa o una necesidad pueden disparar la creación para armar una nueva pieza. Estos datos pueden estar latentes por mucho tiempo. En algún momento echaré mano de esa información.

He descubierto que mi cerebro guarda información en forma inconsciente. Me ha pasado de hacer una caja y su forma me era familiar, pero no lograba descubrir porque. Tiempo más tarde descubrir en una vieja película, que repetían por enésima vez en la tele, un objeto muy parecido formaba parte de la escenografía.

Me pasa que al ver una escena, fotografía o película presto atención a cosas que están en un segundo plano. Y que casi nadie ve. Porque ocurre no lo sé, pero me pasa. A veces esa información termino usándola para hacer una caja o un mueble en miniatura. También puede dispararme mi atención algo que veo en un comercio, en la calle o la moldura en una casa.

No siempre es malo no tener formación académica. Esta información nos allana el camino, sobretodo en el uso de materiales, pinturas o técnicas de arte. El resto es práctica y experiencia. Este proceso es más lento pero lo que se aprende rara vez se olvida.


Mauricio Uldane
artesano entelador

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jueves, 13 de diciembre de 2007

De balances, miradas al pasado y otras yerbas

La época es de balances. De revisar lo acontecido durante el año. Como si el mundo dependiera de eso. Pues no voy a ir contra la corriente esta vez. Haré mi racconto de lo sucedido en el transcurso de los meses del 2007.

En lo profesional es un año sin estridencias. Con algunos logros y proyectos realizados. Como siempre algo quedó fuera del tintero. El 2008 dirá si se pueden realizar esos proyectos o nuevos productos. Siempre hay algo que puede ver la luz.

El año empezó con un nuevo producto para mis artesanías: la línea de
anotadores. Comencé con uno de imanes. Se sumó otro con patitas para mesa y finalmente apareció el anotador con gancho para pared.

A raíz de esta nueva línea me salió un pedido de anotadores como regalo empresario. De esta forma un nuevo rubro hizo su presentación:
regalos empresarios seriados a baja escala.

Después de hacer unos marcos entelados en arpillera para el payador
Jorge Gauna me sobraron retazos y armé la línea rústica. En el corriente año aparecieron los baúles, los cofres y por último los calendarios perpetuos.

A mediados de año armé una nueva página web dedicada a los
buzones alcancías. También hay datos técnicos sobre los buzones de Argentina, como su historia y fotos de buzones en distintas partes del país.

Para la primavera inicié mi
blog. Es decir estas líneas que estoy escribiendo. Lo armé con el fin de expresar mis opiniones acerca de las artesanías. También como medio para dar a conocer mis nuevos productos.

Me han quedado algunas piezas por aparecer. Cuestiones de salud y tiempo me han impedido llegar a realizarlas. La promesa conmigo es realizar estos proyectos para el año que está por empezar. Espero poder cumplir con mis promesas internas.


Mauricio Uldane
artesano entelador


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http://buzonela.googlepages.com/
http://entelados.blogspot.com/

viernes, 7 de diciembre de 2007

¿Y las artesanías dónde están?

La palabra artesanía está bastante bastardeada. Muchos dicen que son artesanos cuando en realidad son meros revendedores. O peor, venden artesanías de otra persona adjudicándose los logros.

En mi paso por la zona de Plaza Cortázar lo he visto. Varios puestos de supuestos artesanos estaban plagados de piezas que no eran artesanías. Eran objetos, de alguna manera hay que llamarlos, comprados en la zona de Once. Las compran al por mayor para luego venderlas al menudeo. A esta gente el título de artesano le queda varios talles holgados. Son simples revendedores.

Con este tipo de accionar los que realmente laburamos con nuestras manos nos vemos perjudicados. Porque caemos en la misma bolsa a la hora de represiones policiales o juzgamiento de parte de la opinión pública.

Lamentablemente no todo el público reconoce una artesanía de un producto semiartesanal o industrializado con acabado manual. Eso pasa con los objetos que vienen del sudeste asiático. Las “artesanías” que entran en forma masiva y por toneladas de la India, Pakistán, Indonesia, Malasia o Vietnam, lejos están de ser auténticas artesanías. En su mayoría son productos seriados con una terminación a mano.

No digo que estos productos no deberían estar en el mercado. Lo que opino es que el público debe tener la información necesaria para no ser engañado. Tal vez habría que hacer un poco de docencia he informar a la gente que es una artesanía y que es un producto terminado a mano.

También hay que batallar con los precios. Una artesanía real tiene un valor. Acá no estamos valorando la pieza en cuanto a su calidad. Sino al trabajo manual que tiene. Lo que leen este blog saben como hago mis artesanías. Si no basta con ver “Artesanías bien terminadas”.

Si alguna artesana o artesano lee estas líneas me gustaría saber su opinión. Tal vez este equivocado en cuanto a mis apreciaciones. O no, y termine de comprobar cuán acertado estaba en mis apreciaciones.


Mauricio Uldane
artesano entelador

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viernes, 30 de noviembre de 2007

Artesanías sanadoras

Siempre he sostenido que hacer algo con las manos es terapéutico. Si sabemos usar bien las manos podemos convertirlas en las terminaciones de nuestras neuronas. Aunque la realización de nuestro trabajo manual no lo podamos mostrar a nadie.

Mantener nuestras manos ocupadas, también lo hace con nuestro cerebro. No lo libera sólo que lo pone a trabajar en otro nivel. Desenchufa en un lado para enchufar en otro lugar.

No siempre importa si lo hacemos bien o mal. Ya aprenderemos con la experiencia. Al principio todo cuesta y no es como deseábamos.

Muchos me dicen que no tienen paciencia para trabajos manuales. Tal vez porque se ponen metas muy altas y la expectativa se dispara. La cuestión es pensar para adelante y no en los resultados inmediatos.

La paciencia puede entrenarse si se logra controlar la ansiedad. Porque la ansiedad termina por corroer la paciencia. Quizás el peor mal de los tiempos que corren. Si logramos apaciguarla, la paciencia asomará como por arte de magia. Si domamos nuestra ansiedad tendremos buena parte del camino allanado. Hasta puede ser que dejemos de automedicarnos.

Cuando terminamos de hacer una pieza con las manos, desde el comienzo, el resultado final es emocionante. Puede que la pieza tenga defectos, pero la hicimos nosotros con nuestro esfuerzo. El tiempo dirá si podemos ser artesanos o mero hobbistas.

Si ya tenemos a raya la ansiedad puede que la creatividad comience a visitarnos más seguido. Si entramos en este sistema de trabajo: baja ansiedad, algo de paciencia y un poco de creatividad, ya estamos sobre rieles. Podemos acrecentar el mecanismo y lograremos que nuestra salud mejore. Hasta algunos encuentren una veta artística oculta o desconocida.

Los maestros de canto dicen que todos podemos cantar. Con el mismo criterio podría decir que todos pueden hacer trabajos manuales. Aunque algunos digan que son inútiles. Creo que es una cuestión de entrenamiento.

Mientras más usamos las manos para nuestras tareas mejor pensamos. A veces las manos parecen terminaciones exactas de nuestras ideas creativas. Puede que al principio pensemos algo y nuestras manos no nos acompañen. Démosle tiempo. Nadie nace sabiendo. Pero con un entrenamiento podemos lograr objetivos que no soñábamos.

Puede que la locura diaria disminuya con un poco de manualidad. No quiere decir que sea un remedio infalible, pero puede ayudarnos a que nuestras vidas sean un poco mejores.


Mauricio Uldane
artesano entelador

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sábado, 17 de noviembre de 2007

Nuevo producto

Los calendarios perpetuos se suman a la línea rústica que apareció a mediados de este año. De esta forma un nuevo producto se agrega a esta nueva línea de artesanías enteladas. En el futuro se irán incorporando otros modelos de piezas enteladas.

Básicamente es un calendario de uso diario para colgar de una pared. En su parte posterior tiene una banda de neoprene para evitar que se mueva al cambiar los días y meses del año.

La línea rústica nació como un desprendimiento de un encargue que me hicieron en febrero de este año. El payador
Jorge Gauna me pidió si le podía enmarcar unas ilustraciones de Eleodoro Marenco. Le sugerí que podía entelar los marcos con arpillera y la idea le gustó. Las ilustraciones estaban plastificadas así que no necesitaban vidrio para protegerlas.

Mientras hacía el trabajo de los marcos pensaba que podía hacer con los sobrantes de arpillera. Se me ocurrió que podía entelar algunas de las piezas que hago. La idea debo reconocer hace un tiempo que me daba vueltas por la cabeza. Pero me resistía un poco porque era algo que ya había visto. Lo que suelen llamar artesanías country.

Lo que busqué fue hacer algo rústico pero bien armado y con una buena terminación. Incluso traté de buscar telas cuadrillé que combinarán, para los interiores de cajas y baúles. Por ahora en cuadrillé celeste y blanco, más adelante pueden aparecer otras combinaciones.

Mi idea es que toda la línea de mis artesanías enteladas tenga un modelo rústico. El tiempo dirá si es posible tal proyecto. Por ahora la línea cuenta con cuatro modelos de piezas diferentes. Los
calendarios, los baúles (con dos modelos) y los cofres.



Mauricio Uldane
artesano entelador

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