sábado, 23 de febrero de 2008

El legado que dejaré

La semana que culmina dos personas de ámbitos diferentes me comunicaron lo mismo, me recordaban por mis artesanías en dos momentos del día.

El domingo pasado Graciela Lofrano me dijo que se acuerda de mí cuando cambia el día en el
calendario perpetuo que le regalé para su cumpleaños del año pasado.





El jueves último el doctor Edgardo Marta me comunicó que a la noche me recuerda cuando ve sobre su mesa de luz el buzón alcancía que le regalé cuando me extrajo un pólipo de mi intestino grueso. Evitándome una operación de alto riesgo en mis intestinos.

Estos dos comentarios, a lo largo de esta semana, me hicieron reflexionar sobre el legado que le dejaré a los que me circundan. No tengo hijos y no sé si los tendré alguna vez en lo que me resta de vida. Lo que sí se es que molestaré hasta el fin de mis días.



Hace algunos años una psicóloga, en un programa de radio, me dijo que el hecho de ponerle
nombre a mis objetos entelados era como nombrar a hijos. En realidad son hijos de la creatividad y como tal me gusta ponerles nombre. Además se convierte en un juego con los que reciben mis artesanías.

Juego que prosigue cuando se llevan las artesanías a sus casas y desde allí un pedacito mío está presente todos los días en todo momento. Tal vez ese sea mi legajo, permanecer en la memoria de los que me conocieron a través de mis trabajos entelados con una presencia cotidiana.


Mauricio Uldane
artesano entelador

viernes, 15 de febrero de 2008

Novedades en la línea rústica

¡Llegaron el portarretratos y la caja de té! ¡Sí están con nosotros dos nuevos integrantes de la familia Arpillera! La familia más rústica del mercado.

Bromas aparte estos dos productos se suman a la línea que vio sus comienzos a principios del año pasado y está por cumplir su primer año de vida. Habrá que hacer torta y fiesta.




El portarretratos en cuestión es para fotos de 10 x 15 cm. En su momento parecerán otros portarretratos para las medidas de fotografías de 13 x 18 cm y 15 x 21 cm. A no desesperar que la vida es corta. Este portarretratos está armado en una pieza de fibrofácil (MDF). Detrás tiene una pata que se puede colocar en distintas posiciones. Con lo cual podemos usarlo en forma horizontal o vertical. El vidrio es antireflex para evitar los reflejos sobre su superficie. El precio es de $ 24 y los gastos de envío corren por cuenta del comprador o compradora.




La caja de té cuadrada tiene seis divisiones que pueden albergar unos 42 saquitos de té. La caja trae saquitos de té que pueden variar de caja a caja. Por eso la foto es sólo a modo de ilustración. En el interior de la tapa tiene un marco que soporta al vidrio. El marco está atornillado a la tapa garantizado su acceso en caso de reemplazo por rotura. La tapa tiene topes que le impiden volcarse hacia atrás. En la base tiene cuatro patitas de neoprene para evitar ralladuras en cualquier superficie. El precio es de $ 40 y los gastos de envío corren por cuenta del comprador o compradora.

La línea rústica al momento de esta presentación se compone de los siguientes productos: calendario perpetuo para pared, baúl chico, baúl cilíndrico y cofre chico.

Para visitar la página la dirección es la siguiente:
http://mauulda.googlepages.com/rustica.





Mauricio Uldane
artesano entelador

jueves, 7 de febrero de 2008

Ser original y no morir en el intento

¿Qué es ser original? Me pregunto muchas veces. Porque en algunas ocasiones recibo como halago: “tus trabajos son muy originales”.

Tal vez ser original sea no ser igual al resto. O diferenciarse del resto por un detalle o una terminación. O acaso ese diseño que se destaca del montón.





Como ven, tengo dudas. Por eso existo, como diría el viejo Descartes. Debo reconocer que algunas dudas las he resuelto. Pero a otras no le encuentro respuesta convincente.

El trabajo de ser original es arduo. Porque si me dejo llevar en poco tiempo puedo estar haciendo lo mismo que los demás. No quiere decir que el trabajo de los demás sea malo. Si no que ya está visto. Y de visto pasa a ser remanido.




Muchos adoptan el trabajo fácil de hacer lo que el rebaño sigue. Pero a mí no me convence. He sido viento en contra de chico, tal vez por una personalidad bastante definida desde la adolescencia. Las modas conmigo no siempre simpatizan. Trato de buscar algo que perdure un tiempo mayor. No que sea para toda la vida, pero que siga vigente luego de transcurrido un tiempo prudencial. Mis trabajos no son amores de verano.

Tratar de diferenciarse de la manada es una tarea diaria. Diría que una lucha intestina, con el perdón del término. No por eso lo que arroje esa lucha será un desperdicio. Todo lo contrario. Buscar un detalle, un estilo o una buena terminación no es una tarea sencilla. Parece sencillo al final, cuando el producto está acabado. Pero el proceso suele ser largo y complejo.

Mucho de ese proceso de macerado se da en mi cabeza. Viendo y reviendo cómo hacer esto o aquello. Qué problema me va ha acarrear determinada construcción, para luego ser entelada. Hay que pensar por adelantado. Avanzando unos pasos delante de lo que estoy haciendo.



Puedo enseñar la técnica. Puedo transmitir el uso de materiales. Puedo comunicar los pasos de la construcción. Pero no lo que no puedo es enseñar a crear. En realidad lo que no puedo comunicar es la manera en que se me ocurren las ideas. Como una idea dispara otra logrando una reacción en cadena. Cadena que en un momento dado hay que ponerle fin.

No todas las ideas son realizables. Algunas tienen tal complejidad de armado que generan productos que no son comerciales. Se podrían realizar pero el costo final sería sideral. Las ideas no se agotan. Durante mucho tiempo pensé que una mañana me iba a despertar sin ideas. Hasta ahora nunca ocurrió. Es verdad que hay épocas de vacas flacas. Pero con una buena pastura están listas para el matadero.

Por todo esto digo que ser original no es una tarea sencilla. Es un trabajo arduo, pero que bien encarado sé retroalimenta. Lo único que hay que cuidar al ser original es no forzar la situación. Debe ser algo natural y espontáneo. Si no podemos caer el en ridículo, de donde es difícil volver.


Mauricio Uldane
artesano entelador

jueves, 31 de enero de 2008

Lanzamiento de los nuevos estuches para anteojos de leer

Alguna vez en la vida Doña Presbicia nos visita para quedarse definitivamente. En ese preciso momento comienzan a usarse esos adminículos llamados anteojos de leer o espiones o lapiceros. Aquellos o aquellas que tiene un poco más de billetera adquieren un par de anteojos bifocales, pero no es lo mismo.

A partir de ese instante comenzamos a perderlos y tardamos horas en localizarlos. Salvo que los llevemos colgados del cogote... perdón del cuello. Para que nada de esto nos suceda he dado inicio a mi nueva línea de estuches para anteojos de leer. Hasta que perdamos los anteojos dentro del estuche... Ahí ya no puedo ayudarlos.



Las Anteojelas se consiguen enteladas o enteladas y pintadas en acrílico. Las pintadas son a pedido y gusto del cliente o clienta. Para muestras van algunas fotos acompañando estas pocas líneas. Dichas fotos son a modo de ilustración para dar una idea del producto que estoy ofreciendo como novedad.

También he puesto las fotos de la Anteojela que le regalé a amigo Hugo González para su cumpleaños. La que está hecha con pedacitos de diferentes jeans. Esa pieza tiene un poco más de laburo que las demás. ¡Hay que pegar cada pedacito uno al lado del otro!



Estos estuches salen al mercado con un precio de $25 y los gastos de envío corren por cuenta del comprador o compradora. Para una mayor información pueden acudir a la página:
Mauricio Uldane
artesano entelador

entelados.weebly.com/estuches.html. Allí encontraran datos técnicos y medidas de los estuches.

viernes, 25 de enero de 2008

Las ferias repetidas

¿No tienen la impresión que en algunas ferias artesanales hay puestos repetidos? Es una sensación que me persigue en muchos de estos lugares. Un puesto que lo veo una y otra vez a lo largo de mi recorrido. Parece el fondo de un dibujo animado, que para ahorrar trabajo repite la misma escena una y otra vez.

Estos se da con una notoria frecuencia en los puestos que se dedican a la venta de bijouterie. A los muchachos y muchachas se les acabó la veta creativa o todos y todas compran en el mismo comercio de Once.

Estas líneas las escribo como ciudadano de a pie, como le gusta decir a Mario Wainfeld, y no como artesano. Es lo que vemos todos los que concurrimos a este tipo de lugares. Lo mismo pasa en las ferias que se encuentran en las plazas del Gran Buenos Aires.

No creo que todos vendan bien, a alguno o alguna los números no le deben cerrar. Puede que en una feria halla varios puestos de un mismo rubro. Pero que todos tengan la misma artesanía expuesta, es un poco raro.

Parte del problema es que muchos y muchas dicen llamarse artesanos o artesanas pero no lo son. Compran artesanías en diversos locales, les hacen alguna o ninguna modificación y luego lo revenden. Son revendedores o revendedoras simplemente. Encima se disfrazan de artesano con onda hiposa. El que auténticamente es hippie no necesita asumir ninguna personalidad prestada. Lo hace de forma natural y espontánea.

Entiendo que tengan que ganarse la vida. Pero mintiendo a los clientes no creo que se logre mucho. También comprendo que muchos luego del cimbronazazo del 2001 se volcaron a las calles a vender lo que sea. Pero de artesano ni el nombre tienen.

Flaco favor les hacen a los que trabajan de forma honrada y con cierta creatividad. El verdadero laburo de artesano o artesana no es fácil. Puedo que le guste y que ni siquiera lo vea como una carga. Porque disfruta lo que hace más allá de la retribución que recibe a cambio.

Una cosa es ser un artesano o una artesana y otra muy distinta el que se metió en el mercado para tratar de zafar de la situación económica. A la larga perdurarán los que tengan algún valor para mostrar a los demás.


Mauricio Uldane
artesano entelador

jueves, 17 de enero de 2008

Si querés copiar, copiá

La frase que impuso la vedette pulposa, con envase de silicona, me vine bien para desarrollar un tema que tiene sus bemoles. El tema de la copia de diseños, piezas o artesanías.

Desde el momento que subo una foto a Internet puedo ser víctima de una copia. Ahora, si no muestro lo que hago ¿cómo se entera el resto del mundo de mis trabajos?. Un dilema. También estoy expuesto a ser copiado cuando exhibo en una feria, en la vidriera de un comercio o cuando hago un regalo.

El tema no es la copia. El tema es: si me copian ¿puedo sobrevivir sin tener que recurrir al psicólogo? Porque por una pieza que me copien no voy a morir de sed de ideas. Aparecerán otras ideas que reemplacen a la pieza copiada.

Cuando a uno le copian una pieza puede sentarse a protestar, porque parado cansa. O sentirse orgulloso o contento de que alguien valore el trabajo realizado. Porque si copia quiere decir que algo vale. También se copia lo malo, como dicen las viejas. Cosa que sucede con mayor rapidez.

El meollo de la situación es: sólo tengo una idea y no la muestro mucho porque temo profundamente que me la roben. O la verdad de la milanesa es que soy un mediocre (no me gusta usar esta palabra, porque siempre está en boca de mediocres). Una mejor definición sería: no tienen el suficiente talento para crear por su propia cuenta. O son unos vagos irremediables y buscan resolver problemas que otros ya solucionamos.

Cuando estuve en Palermo Viejo (ver “¿Y dónde vendes?”) un turista sacó una foto de unos de mis
calendarios perpetuos. Una compañera artesana me dijo: “no tendrías que haberlo dejado que sacara la foto”. Mi respuesta fue: “si pueden hacer una copia igual habrán hecho un buen trabajo”. El chiste es hacer algo mejor. Ahí si estamos frente a un competidor a tener en cuenta.

Un tema un tanto complejo son los celos entre los artesanos en las ferias o puestos en la calle. Tienen un alto índice de competitividad. Están todo el tiempo mirando que vende uno u otro. Además en el medio hay gente con mala leche. Muchos no tienen empacho en copiar lo que hace un compañero y luego ponerse al lado a vender lo mismo. Esto de vender lo mismo uno al lado de otro será tema de una entrada futura.

Personalmente no me molesta que me copien. Lo que pasa que para hacerlo en serio hay que laburar mucho, pero mucho. No porque lo que haga sea exceso, sino porque es original y eso es difícil de copiar. Uno puede estar influenciado por el estilo de otro, pero no es una copia. La copia por sí misma adolece de espíritu a diferencia de las influencias de estilo. La originalidad es un trabajo arduo, un trabajo de todos los días y de todo el tiempo. En algún momento escribiré algo al respecto.

Vivimos en un mundo de copias, algunas mejores que la original. Con lo cual deja de ser una copia para pasar ha ser un mejor producto que el original. Es el discípulo que supera al maestro. Con esto no quiero alentar a la copia, pero cuando uno empieza en esto tiene referentes. Cuando comencé a pintar tela copiaba Mafaldas que luego pintaba. Llegó un momento que me harté. La última Mafalda se la pinté a mi amiga Inés en un buzo. Ahí terminé de entender que ya tenía un estilo propio y no tenía necesidad de copiar a nadie.


Mauricio Uldane
artesano entelador

jueves, 10 de enero de 2008

Los regalos para mis amigos

Antes de trabajar de artesano los regalos para mis amigos los hacía como hobby. Más tarde se convirtió en una tradición. También el trabajo artesanal viró a oficio. Cuando muchos me empezaron a decir que esos regalos podían ser comercializados.

El famoso
buzón de Inés Dzienczarski es uno de los regalos que más satisfacciones me trajeron. Hubo otros no tan famosos, pero que igual sorprendieron al destinatario o destinataria. Para hacer este tipo de regalos hay que conocer un poco a la persona que va destinado.

Aún sigo regalando mi trabajo artesanal a mis amigos, aunque también allegados, conocidos o parientes. Pero, no cualquiera es depositario o depositaria de una de mis artesanías enteladas. La dedicación, la pasión y el amor que les pongo no siempre son reconocidos.

Me da placer regalar algo que hice con mis propias manos. Además la sorpresa en las caras es un espectáculo aparte. Ha perdido un poco de novedad, saben a esta altura que la artesanía la hice yo, pero igual me preocupo de sacudir sus sensaciones.

Sorpresa se llevó mi amigo Luis Pérez cuando le regalé un replica de una valija antigua. No podía creer que también tuviera llave con cerradura. Ahí la tiene guardando algo que no quiere que le toquen. Cuando cumplió cuarenta años le hice un número 40 que era un mueblecito con puertas. Julián, el hijo de mi amigo quiso uno para su cumpleaños. Le dije que se lo hacía para cuando cumpliera una cifra redonda. Para sus 10 años se lo armé. Otra vez me pidió un portarretratos entelado en jean. El pequeño Julián Pérez tiene una linda colección de mis trabajos.

A Cristina Becerra le regalé una casa... Sí una casa en miniatura que en realidad es una cómoda. Donde cada balcón es un cajón. Como también es un cajón la puerta de entrada. El año pasado para su último cumpleaños le armé una caja con cerradura y manija de bronce. El interior de la caja es una pollera que me regaló para entelar algo. Me la dio con la condición que cuando le hiciera algo la usara. Mauricio (que no es Macri) cumple, las artesanías enteladas dignifican.

A mi amigo Marcelo Mistó le regalé un estuche para anteojos que lo entelé con pedazos de diferentes jean usados. Lo armé con un tubo o cono de cartón con los laterales de fibrofácil. Para el interior usé la parte de atrás de una tela frisada.

Mi amiga Mónica Savigliano me guarda siempre jeans viejos. Un día se me apareció por casa con una bolsa llena de jeans. Como regalo le hice un calendario perpetuo con un rollo de papel para anotar. Allí toma nota de las cosas que tiene que comprar. Se lo entelé con unos pantalones grises míos que no usaba más. Algún día tenía que poner algo mío.

A la Tía Chencha, en realidad es mi tía abuela y se llama Inocencia, le regalé para un cumpleaños una caja de té. La diferencia era que estaba entelada en corderoy negro con vidrio en al tapa. Según me dijo tiene guardado sus saquitos de té. Cuando alguien necesita uno lo manda a buscar a la caja que le hice.

Como el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos voy a contarles por último que le regalé a Inés, la del buzón. Hace unos años se me ocurrió hacerle un reloj grande de mesa, cosa que no tenía en su casa. El chiste fue hacerle dos puertas a los costados que no parecían puertas. Lo tiene funcionando (siempre que le cambie la pila) sobre un modular grande en una habitación de su casa.

Como se verá los regalos pueden ser muy diferentes y originales. Otros no tanto pero todos son apreciados y queridos por sus propietarias o propietarios. Lo que no saben mis amigos es que en sus casas hay un pedacito mío acompañándolos todos los días, todo el tiempo.


Mauricio Uldane
artesano entelador

jueves, 3 de enero de 2008

Mentime que me gusta

Los buzones alcancías que hago suelen confundirlos con los más variados materiales. Desde que son de fundición de hierro hasta que son de plástico.

El objetivo es aparentar algo que no es. No para mentir sino para que las personas se asombren cuando sepan con que materiales fue construida la pieza.

También han creído que los buzones alcancías están armados en madera. Y no pueden creer que sólo son tubos o conos de cartón entelados.

Jugar con las texturas es un desafío que me gusta. Sorprender al público es un placer. Ver los rostros de la gente cuando les cuento con que tipo de materiales armé la pieza en cuestión.

Por eso es que tengo la política de no mentirle al cliente o clienta, respecto a los materiales usados en el armado de mis artesanías enteladas. Podría tranquilamente hacerles creer que lo que sospechan que es verdad. Cuando en realidad les estaría mintiendo descaradamente.

La confusión de algunas personas es notoria. Me ha pasado con un
portarretratos entelado en jean. La persona en cuestión creyó que estaba pintado simulando la textura de la tela denim, con la cual se confeccionan los jean. Tuvo que tocar la superficie para convencerse.

La lycra también se presta para desorientar a la gente. Piensan que la pieza fue pintada. Lo que ocurre es que suelo usar el otro lado de la lycra para entelar. Eso se presta al error de las personas. La textura de la tela es diferente a la que tiene registrada el ojo humano.

Se le puede mentir al público, y mucho, pero prefiero seguir conservando amigos y clientes. A caer en la tentación de hacerles creer en algo que en realidad no es lo que digo que es.


Mauricio Uldane
artesano entelador

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sábado, 29 de diciembre de 2007

Los primeros 100 buzones

Hace cuatro años y medios empezaba la producción de buzones alcancías (ver Vendo buzón en buen estado). En el año 2003 no tenía idea que podía llegar a armar con mis manos 100 buzones alcancías. Tampoco tenía noción de cuanto tiempo podría duraría la producción de buzones. Hoy por hoy creo que es algo atemporal.

Como homenaje al número 100 armé un buzón especial para mí. Me di el gusto de entelarlo en
jean. No con el fin de comercializarlo, sino para uso personal.

Este año también comencé la producción de buzones en otros
colores. De esta forma tengo en catálogo todos los colores que algún momento tuvieron los buzones de correo en la Argentina.

La
página de los buzones también vio la luz en agosto de 2007. De esta forma como anticipando la llegada del número 100 se dieron los nuevos colores y la página.

Para el próximo año veré que nueva iniciativa tendré para los buzones alcancías que tantas satisfacciones me han dado.

Los buzones alcancías son un producto muy querido por mí. Además de muy respetado por lo que significa para nosotros los argentinos. Representan el ahorro, por aquello de la Caja de Ahorro Postal, con la libreta de ahorro. Libreta que nos daban en la escuela primaria. El otro recuerdo es el buzón de la esquina donde uno depositaba las cartas. En aquella época no hacía falta llevar las cartas a la sucursal de correo. Los más viejos recuerdan las alcancías de lata que les daban en las escuelas o les compraban los padres para iniciarlos en el ahorro.

Los recuerdos y sentimientos que despiertan los buzones son muy profundos y emotivos. De ahí la alegría que despiertan en algunas personas. Por todo esto es que respeto mucho los buzones alcancías. Por eso no hago buzones con los colores de equipos de fútbol o marcas de las más variadas especies. Sólo los hago con los colores oficiales que estuvieron pintados a lo largo de la
historia del correo en la Argentina.

Espero que el año 2008 tenga buenos augurios para mis buzones alcancías. Se lo merecen.


Mauricio Uldane
artesano entelador

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jueves, 20 de diciembre de 2007

¿Dónde estudiaste?

Una pregunta que suelen hacerme al ver mis artesanías enteladas. La respuesta es: en ningún lado y en todos lados. Soy autodidacta en material de bellas artes.

Nunca he realizado curso, taller o seminario en mi vida. Pero, reconozco que la vida me ha dado ciertos conocimientos que vuelco en mis piezas artesanales. No reniego de los estudios especializados en arte. Simplemente no los tengo. Para algunos es una ventaja te dicen: “estás virgen. No contaminado”. Para otros necesitaría algún tipo de curso o taller.

Ahora con el tiempo transcurrido me doy cuenta que la vida me ha dado pautas y pistas que no reconocí. Llegué tarde a las artes. Tenía más de 30 años cuando descubrí que podía hacer trabajos artesanales de calidad. Empecé haciendo artesanías enteladas como un hobby. Ante la respuesta de amigos, parientes y allegados me decidieron por comenzar la comercialización.

Un poco de aquí otro de allá se fueron sumando los conocimientos. Algo de carpintería, algo de tapicería, algo de encuadernación, algo de diseño gráfico o algo de arquitectura fueron armado un bagaje de datos que aplico en mis trabajos.

Siempre se puede sumar un dato o información nuevo. Todo el tiempo se puede aprender de todos los que nos rodean. Sólo hay que estar atento a la nueva información y procesarla de forma correcta.

Una idea, el frente de una casa o una necesidad pueden disparar la creación para armar una nueva pieza. Estos datos pueden estar latentes por mucho tiempo. En algún momento echaré mano de esa información.

He descubierto que mi cerebro guarda información en forma inconsciente. Me ha pasado de hacer una caja y su forma me era familiar, pero no lograba descubrir porque. Tiempo más tarde descubrir en una vieja película, que repetían por enésima vez en la tele, un objeto muy parecido formaba parte de la escenografía.

Me pasa que al ver una escena, fotografía o película presto atención a cosas que están en un segundo plano. Y que casi nadie ve. Porque ocurre no lo sé, pero me pasa. A veces esa información termino usándola para hacer una caja o un mueble en miniatura. También puede dispararme mi atención algo que veo en un comercio, en la calle o la moldura en una casa.

No siempre es malo no tener formación académica. Esta información nos allana el camino, sobretodo en el uso de materiales, pinturas o técnicas de arte. El resto es práctica y experiencia. Este proceso es más lento pero lo que se aprende rara vez se olvida.


Mauricio Uldane
artesano entelador

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jueves, 13 de diciembre de 2007

De balances, miradas al pasado y otras yerbas

La época es de balances. De revisar lo acontecido durante el año. Como si el mundo dependiera de eso. Pues no voy a ir contra la corriente esta vez. Haré mi racconto de lo sucedido en el transcurso de los meses del 2007.

En lo profesional es un año sin estridencias. Con algunos logros y proyectos realizados. Como siempre algo quedó fuera del tintero. El 2008 dirá si se pueden realizar esos proyectos o nuevos productos. Siempre hay algo que puede ver la luz.

El año empezó con un nuevo producto para mis artesanías: la línea de
anotadores. Comencé con uno de imanes. Se sumó otro con patitas para mesa y finalmente apareció el anotador con gancho para pared.

A raíz de esta nueva línea me salió un pedido de anotadores como regalo empresario. De esta forma un nuevo rubro hizo su presentación:
regalos empresarios seriados a baja escala.

Después de hacer unos marcos entelados en arpillera para el payador
Jorge Gauna me sobraron retazos y armé la línea rústica. En el corriente año aparecieron los baúles, los cofres y por último los calendarios perpetuos.

A mediados de año armé una nueva página web dedicada a los
buzones alcancías. También hay datos técnicos sobre los buzones de Argentina, como su historia y fotos de buzones en distintas partes del país.

Para la primavera inicié mi
blog. Es decir estas líneas que estoy escribiendo. Lo armé con el fin de expresar mis opiniones acerca de las artesanías. También como medio para dar a conocer mis nuevos productos.

Me han quedado algunas piezas por aparecer. Cuestiones de salud y tiempo me han impedido llegar a realizarlas. La promesa conmigo es realizar estos proyectos para el año que está por empezar. Espero poder cumplir con mis promesas internas.


Mauricio Uldane
artesano entelador


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http://buzonela.googlepages.com/
http://entelados.blogspot.com/

viernes, 7 de diciembre de 2007

¿Y las artesanías dónde están?

La palabra artesanía está bastante bastardeada. Muchos dicen que son artesanos cuando en realidad son meros revendedores. O peor, venden artesanías de otra persona adjudicándose los logros.

En mi paso por la zona de Plaza Cortázar lo he visto. Varios puestos de supuestos artesanos estaban plagados de piezas que no eran artesanías. Eran objetos, de alguna manera hay que llamarlos, comprados en la zona de Once. Las compran al por mayor para luego venderlas al menudeo. A esta gente el título de artesano le queda varios talles holgados. Son simples revendedores.

Con este tipo de accionar los que realmente laburamos con nuestras manos nos vemos perjudicados. Porque caemos en la misma bolsa a la hora de represiones policiales o juzgamiento de parte de la opinión pública.

Lamentablemente no todo el público reconoce una artesanía de un producto semiartesanal o industrializado con acabado manual. Eso pasa con los objetos que vienen del sudeste asiático. Las “artesanías” que entran en forma masiva y por toneladas de la India, Pakistán, Indonesia, Malasia o Vietnam, lejos están de ser auténticas artesanías. En su mayoría son productos seriados con una terminación a mano.

No digo que estos productos no deberían estar en el mercado. Lo que opino es que el público debe tener la información necesaria para no ser engañado. Tal vez habría que hacer un poco de docencia he informar a la gente que es una artesanía y que es un producto terminado a mano.

También hay que batallar con los precios. Una artesanía real tiene un valor. Acá no estamos valorando la pieza en cuanto a su calidad. Sino al trabajo manual que tiene. Lo que leen este blog saben como hago mis artesanías. Si no basta con ver “Artesanías bien terminadas”.

Si alguna artesana o artesano lee estas líneas me gustaría saber su opinión. Tal vez este equivocado en cuanto a mis apreciaciones. O no, y termine de comprobar cuán acertado estaba en mis apreciaciones.


Mauricio Uldane
artesano entelador

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viernes, 30 de noviembre de 2007

Artesanías sanadoras

Siempre he sostenido que hacer algo con las manos es terapéutico. Si sabemos usar bien las manos podemos convertirlas en las terminaciones de nuestras neuronas. Aunque la realización de nuestro trabajo manual no lo podamos mostrar a nadie.

Mantener nuestras manos ocupadas, también lo hace con nuestro cerebro. No lo libera sólo que lo pone a trabajar en otro nivel. Desenchufa en un lado para enchufar en otro lugar.

No siempre importa si lo hacemos bien o mal. Ya aprenderemos con la experiencia. Al principio todo cuesta y no es como deseábamos.

Muchos me dicen que no tienen paciencia para trabajos manuales. Tal vez porque se ponen metas muy altas y la expectativa se dispara. La cuestión es pensar para adelante y no en los resultados inmediatos.

La paciencia puede entrenarse si se logra controlar la ansiedad. Porque la ansiedad termina por corroer la paciencia. Quizás el peor mal de los tiempos que corren. Si logramos apaciguarla, la paciencia asomará como por arte de magia. Si domamos nuestra ansiedad tendremos buena parte del camino allanado. Hasta puede ser que dejemos de automedicarnos.

Cuando terminamos de hacer una pieza con las manos, desde el comienzo, el resultado final es emocionante. Puede que la pieza tenga defectos, pero la hicimos nosotros con nuestro esfuerzo. El tiempo dirá si podemos ser artesanos o mero hobbistas.

Si ya tenemos a raya la ansiedad puede que la creatividad comience a visitarnos más seguido. Si entramos en este sistema de trabajo: baja ansiedad, algo de paciencia y un poco de creatividad, ya estamos sobre rieles. Podemos acrecentar el mecanismo y lograremos que nuestra salud mejore. Hasta algunos encuentren una veta artística oculta o desconocida.

Los maestros de canto dicen que todos podemos cantar. Con el mismo criterio podría decir que todos pueden hacer trabajos manuales. Aunque algunos digan que son inútiles. Creo que es una cuestión de entrenamiento.

Mientras más usamos las manos para nuestras tareas mejor pensamos. A veces las manos parecen terminaciones exactas de nuestras ideas creativas. Puede que al principio pensemos algo y nuestras manos no nos acompañen. Démosle tiempo. Nadie nace sabiendo. Pero con un entrenamiento podemos lograr objetivos que no soñábamos.

Puede que la locura diaria disminuya con un poco de manualidad. No quiere decir que sea un remedio infalible, pero puede ayudarnos a que nuestras vidas sean un poco mejores.


Mauricio Uldane
artesano entelador

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sábado, 17 de noviembre de 2007

Nuevo producto

Los calendarios perpetuos se suman a la línea rústica que apareció a mediados de este año. De esta forma un nuevo producto se agrega a esta nueva línea de artesanías enteladas. En el futuro se irán incorporando otros modelos de piezas enteladas.

Básicamente es un calendario de uso diario para colgar de una pared. En su parte posterior tiene una banda de neoprene para evitar que se mueva al cambiar los días y meses del año.

La línea rústica nació como un desprendimiento de un encargue que me hicieron en febrero de este año. El payador
Jorge Gauna me pidió si le podía enmarcar unas ilustraciones de Eleodoro Marenco. Le sugerí que podía entelar los marcos con arpillera y la idea le gustó. Las ilustraciones estaban plastificadas así que no necesitaban vidrio para protegerlas.

Mientras hacía el trabajo de los marcos pensaba que podía hacer con los sobrantes de arpillera. Se me ocurrió que podía entelar algunas de las piezas que hago. La idea debo reconocer hace un tiempo que me daba vueltas por la cabeza. Pero me resistía un poco porque era algo que ya había visto. Lo que suelen llamar artesanías country.

Lo que busqué fue hacer algo rústico pero bien armado y con una buena terminación. Incluso traté de buscar telas cuadrillé que combinarán, para los interiores de cajas y baúles. Por ahora en cuadrillé celeste y blanco, más adelante pueden aparecer otras combinaciones.

Mi idea es que toda la línea de mis artesanías enteladas tenga un modelo rústico. El tiempo dirá si es posible tal proyecto. Por ahora la línea cuenta con cuatro modelos de piezas diferentes. Los
calendarios, los baúles (con dos modelos) y los cofres.



Mauricio Uldane
artesano entelador

http://mauulda.googlepages.com/rustica

viernes, 9 de noviembre de 2007

Del artesano a su mano

Las piezas a medida del cliente suelen traerme muchas satisfacciones para mi ego. Además de alegrías para el o la que encarga la pieza en cuestión.

No siempre se tiene la oportunidad de hablar directamente con quien fabrica una determinada artesanía. Y si se logra dar con el verdadero artesano o artesana no siempre hacen piezas a medida.

Muchos modelos de mis piezas enteladas fueron un pedido especial de un cliente. Luego quedaron como objetos estándar. Si bien la diversidad de piezas puede ser un problema para algunos artesanos, no lo es para mí. Bienvenida la posibilidad de ofrecer a los clientes más
productos.

También suelo escuchar las sugerencias de amigos, parientes o conocidos. Pueden aportar ideas muy creativas o puntos de visita diferentes. Una pequeña caja que me encargó mi cuñado, para un uso muy específico, quedó como un
cofre chico con cierre. Este derivó en una alhajero chico para un cliente, que quería hacer un regalo. No sólo cambió el tamaño de la caja sino que incorporó en su interior un espejo y divisiones para guardar las alhajas. El color lo eligió el cliente y el interior de pana roja fue una elección mía. Una vez que terminé la pieza me gustó como quedó terminada. Así que será un modelo más en mi lista de piezas artesanales enteladas.

Si logro dar con el gusto del cliente en forma y color el éxito está asegurado. Soy feliz cuando el cliente es feliz. No sólo por la parte económica, sino porque he logrado despertar una serie de sensaciones placenteras en la persona que adquirió la pieza. Es un enamoramiento con el objeto. Contra eso no hay precio que valga. Si logro esto, estoy echo como artesano. Más allá del valor nominal de la pieza. El otro valor emocional no tiene precio, ni cifra que lo represente.

Tengo mis limites para hacer piezas a medida. No siempre tienen que ver con la capacidad de trabajo sino con el costo de la pieza. Tampoco puedo decir que hago cualquier cosa. Sé decir no. Algo que muchos argentinos y argentinas no saben. Cuando no puedo hacer un trabajo o este le va a costar un disparate no lo hago. Prefiero decirle que no a la clienta o cliente a mentirle. La franqueza ante todo. Como siempre, no engaño a los clientes con los materiales que uso. Si es cartón, fibrofácil o plástico se lo digo. No vendo gato por liebre porque no me gusta que me lo vendan.

Para los que lean esto saben que en un lugar de la Argentina, en la provincia de Buenos Aires, dentro del Gran Buenos Aires y en la ciudad de San Miguel hay un artesano que hace piezas enteladas a medida. Sólo basta con comunicarse conmigo.

Mauricio Uldane
artesano entelador

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sábado, 3 de noviembre de 2007

“¿Y dónde vendes?”

La pregunta que siempre me hacen luego de ver algunas de mis artesanías enteladas. La respuesta la encontrarán en las siguientes líneas. Pero, como decía Jack: “vamos por partes”.

Hacia mediados de 1998 tuve la peregrina idea de armar unas carpetas para dar a conocer mis trabajos. Me fui a lo que ahora llaman graciosamente Palermo Soho y que para mí sigue siendo Palermo Viejo. Allí hace casi diez años no existía la movida de diseño textil. En esos tiempos la movida era de diseño de decoración y arte.

Dejé en varios locales esas carpetas con fotos y textos explicativos de mis piezas artesanales. En aquella época sólo hacia piezas únicas. Los locales que visité fueron (los que me acuerdo): Claroscuro, Gara, Calma Chicha y otro local en una esquina de Serrano a media cuadra de la Plaza Cortázar. La mejor respuesta fue en Claroscuro: “muy buenos sus trabajos, pero este año no estamos comprando a ningún artesano”. Nadie pidió ver alguna de mis piezas. Una cosa es ver una foto y otra muy distinta es el producto en vivo y directo. Una sola excepción: el local que no recuerdo el nombre y que no existe más pidió ver algo de lo que hacía.

Le llevé un aparador en miniatura que había hecho para ser exhibido en una vidriera de un comercio de Muñiz, cosa que nunca ocurrió. Me acuerdo que hablé con una tal Raquel. El comercio en cuestión importaba “artesanías” del lejano oriente. Léase India, Tailandia o Pakistán. Artesanías que no son tal. Lo que hacía esta mujer era comprar en el exterior al por mayor para vender y distribuir en el interior del país.

Cuando vio la pieza me preguntó cuanto tiempo me había demandado de trabajo. Le contesté que seis semanas. Me dijo que ese tipo de piezas era muy difícil de vender en locales o ferias artesanales. La única forma de venderlas era trato directo con el comprador. No le creí. Incluso me dijo que si fuera Nueva York tendría posibilidades de algún éxito. A lo que le respondí que si fuera Nueva York sería un latino inmigrante.

El tiempo lamentablemente le dio la razón. Hasta el momento de escribir estas líneas no he podido vender mis piezas en locales dedicados a las artesanías. Sólo he logrado colocar
baúles chicos en un comercio de San Miguel dedicado a la venta de café, chocolates y bombones. La dueña logró venderme esas piezas con un cuarto de bombones en su interior.

Dos factores son los preponderantes en estas ventas: la dueña no ganaba porcentaje alguno sobre el producto y por otro lado no era un negocio del ramo de las artesanías. Como ocurre en buena parte del Gran Buenos Aires la dueña del local tuvo que dejarlo por el alza del alquiler. Mudó el local a su casa en un barrio no céntrico de una localidad vecina.

Los comercios dedicados a regalería, decoración o venta de artesanías pretenden, en la mayoría de los casos, armar su local con el laburo de los artesanos y las artesanas. Porque esta gente toma en consignación las piezas artesanales.

El otro grupo quiere ganar a cuesta de nuestro trabajo. Con un porcentaje de 50% de ganancia sobre el precio de costo es difícil vender. A mí me costaría vender un
buzón alcancía con ese sobreprecio. La pieza la vendo a $35. Un precio razonable pero con esos porcentajes es complicado lograr ventas. El otro problema es que no tienen el chiste de hablar con la artesano o el artesano para conseguir un precio más bajo por cantidad.

Creo que el principal obstáculo es que los dueños o dueñas de locales no son artesanos. Ven las artesanías de calidad como un producto industrializado y no alcanzan a comprender el trabajo de las piezas.

Mis piezas son numeradas y fechadas. Para más datos el
buzón alcancía, del ejemplo anterior, me demanda una semana de trabajo. De esa forma queda con un acabado y una terminación de calidad. No creo que el precio sea un disparate. Por eso digo que los comerciantes no tienen en cuenta estos datos para vender.

Contra lo que los comerciantes suponen hay un público que desea adquirir piezas artesanales de calidad. Además de conocer algunos datos acerca de la construcción. Por ejemplo mis
portarretratos están armados en fibrofácil en una sola pieza. Con lo cual si por accidente se cae al piso no se desarma como un castillo de naipes.

Volviendo a la pregunta del título. La respuesta es: trato directo con el cliente. En marketing le dicen venta directa. Además el público que compra es de clase media trabajadora. Más para abajo en la escala social, que para arriba. El público de alto poder adquisitivo, el ABC1, no compra lo que hago. No me pregunten por qué. No lo sé.

Estuve yendo a Palermo Viejo durante unos cinco meses entre los años 2005 y 2006. Totalmente ilegal en la calle Honduras. Para más datos al 5050, en el frente de la casa Ratti. Lo único que vendí fueron
buzones alcancías tanto a argentinos como a turistas extranjeros. Siempre al mismo precio para los dos públicos. Los mejores días de venta lograba colocar tres buzones. El mejor fin de semana vendía cuatro buzones en dos días. Cómo se ve una venta “estupenda”.

Por eso insisto con la venta directa y el trato con el cliente. Explicando como está armada la pieza y que materiales fueron los empleados. Eso funciona pero es mucho más lento en los resultados. Los clientes satisfechos vuelven o recomiendan.

Para finalizar si alguien que lee estas líneas y tiene una idea acerca de porque no funciona la venta de artesanías de calidad en los comercios del ramo, hágamelo saber. Deje su comentario. Puedo estar equivocado y no saberlo. Lo que sí se es que mi trabajo vale. También vale mi dedicación y mi pasión en mi trabajo. Hago esta tarea artesanal porque la siento como algo que estuve buscado durante mucho tiempo. Reconozco que es mi camino a seguir, además de recibir el reconocimiento de muchas personas. Por eso creo no estar equivocado en la tarea elegida. Tal vez erré la senda de la comercialización.


Mauricio Uldane
artesano entelador

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sábado, 27 de octubre de 2007

La creatividad nuestra de cada día

A veces algunas personas me preguntan cómo se me ocurre tal o cual objeto. La verdad que la inspiración suele asaltarme en el baño, en la cama o cuando camino. No hay una regla fija. Hay artesanías que nacen por una necesidad otras como un regalo de cumpleaños. Así nació el buzón alcancía (Buzonela), tal como lo conté en Vendo buzón en buen estado.

Las mayorcitas y los mayorcitos recordarán los disquetes de 5 y ¼ de pulgadas que usábamos en las viejas XT o AT. Para quienes por su edad desconozcan que estoy describiendo los invito a investigar o averiguar sobre el tema. Volviendo a los viejitos y viejitas, ¿se acuerdan de las cajas en que venían esos discos? Como tenía varias y no sabía que hacer las convertí en
tarjeteros con imanes para la puerta de la heladera. Por supuesto que eran de cartón, que reforcé y luego entelé. Con el tiempo llegué a hacerlos de fibrofácil (MDF).

Una idea que resultó exitosa. Aunque no siempre lo creativo funciona en el mercado de las artesanías. Unas amigas me pidieron si podía hacer un portarrollos de papel de cocina. Lo que salió lo terminé bautizando mingitorio erecto. Hasta la fecha no he vuelto a realizar portarrollos. Es una deuda que tengo conmigo.

A principios de este año y luego de revolver en algunas cajas dimos en mi casa con rollos de papel de 57 milímetros por 30 metros. Estos rollos son los que usan las calculadoras de mesa. Aunque estos estaban empezados o amarillentos. Decidí darle utilidad a los rollos armado un anotador con imanes para la puerta de la heladera. Un éxito que devino en dos modelos más: con patas para mesa y con gancho para colgar en la pared. Así nacieron las
anotadelas, anotamelas y anotapelas.

Las ideas pueden venir y estar un buen tiempo dándome vueltas por la cabeza hasta alcanzar su maduración. Otras veces algo que veo en la calle dispara una serie de conceptos en mi cerebro que se van uniendo hasta lograr definirse como objeto. De esta forma nació el
saquelate o aparador de té. En un negocio que vende artículos de fibrofácil (MDF) vi un mueblecito que provocó una cataratas de ideas mientras caminaba por las calles de San Miguel. Las ideas se unieron para, luego de un par de días, darle la forma definitiva que obtuvo. Este nació para un regalo de cumpleaños y ya ingresó a la lista de productos entelados.

La creatividad no se puede transmitir, ni copiar. Sí puedo enseñar las técnicas para armar una artesanía entelada. La necesidad de satisfacer un pedido de un amigo o amiga puede disparar mi creatividad. Otras veces una clienta o cliente me hace un pedido concreto de una caja o baúl y el mecanismo se pone en marcha para lograr definir el producto deseado.

Hay ideas que tardan mucho tiempo en concretarse por diversas causas. Lo que sí tengo en claro es que si el producto no me gusta no lo hago. Además debe pasar por la critica de familiares y amigos. Cuando veo que el objeto en cuestión despierta la atención de los otros, significa que estoy por el buen camino. Mostrar que lo que hago es una práctica que sirve para testear el nuevo producto.

Algunas artesanías pueden ser muy originales e innovadoras pero no tienen respuesta en el público. La gente necesita conocer cual es su uso. No siempre pueden imaginar la función de determinados productos. Siempre hay que explicar su uso. A veces se sorprenden otras no logran enfocar la practicidad. Es una larga docencia. El trato directo con el cliente o clienta es fundamental para tener éxito. Por lo menos en las artesanías que salen de mi creatividad.

Mauricio Uldane
artesano entelador

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jueves, 18 de octubre de 2007

Los materiales y su lenguaje

Los materiales con los que trabajo tienen diversas procedencias. Algunos vienen o van a parar a la basura. Para muchos mortales pueden ser desechos para mí son objetos a convertir en artesanías.

No siempre trabajo con materiales desechables a veces uso telas que cumplieron su ciclo de vida. Por ejemplo un jean viejo, gastado, manchado y con algunos agujeros. Lo puedo convertir en la piel de una caja o un calendario. Mis amigas y amigos me guardan los pantalones de denim (jean) que no usan más. Me encargo de desarmarlos para su posterior utilización. Algunas veces los utilizo del derecho y otras del revés. Depende del estado de deterioro que presenten.

La palabra reciclado está muy usada y bastardeada al igual que la palabra artesanía, por eso prefiero hablar de reprocesado o reutilizado. Porque la idea base es que no se sepa el origen del material que integra la pieza entelada. La mayoría de las veces debo explicar con que materiales fue armada la artesanía en cuestión.

En otras ocasiones compro telas, cartones o fibrofácil (MDF) nuevos. Depende de la ocasión o del efecto que quiera lograr en el acabado de la pieza que estoy armando.

Los cilindros que integran los buzones alcancías (ver Vendo buzón en buen estado) son material desechable que va a parar a la basura.

En un principio trabajaba solamente con cartones nuevos o usados. Era un purista del cartón y hacía mis trabajos solo con cartón que luego entelaba. El purista en las artesanías es un señor encerrado en un cuarto muy estrecho. Con el tiempo me di cuenta que estar un poco contaminado es muy saludable para las artesanías. Ahí empecé a incorporar otros materiales de diversa índole. Desde plásticos a hierros pasando por maderas hasta llegar al fibrofácil (MDF).

Al fibrofácil llegué por un amigo, Marcelo Mistó, que me trajo un día unos pedazos grandes sobre el techo de su auto. Los había recogido la madre de él en la calle. La madre de mi amigo vivía cerca de los estudios de Canal 9. Lo que mi amigo me trajo fueron partes de las escenografías de los estudios de televisión. En su mayoría fibrofácil (MDF) de 3 y 5 milímetros pintados en una de sus caras con látex. Por ese entonces estaba saliendo de mi etapa purista de cartón.

Con el tiempo incorporé poco a poco este nuevo material que mi amigo me trajo creyendo que era cartón. Probé y probé hasta que lo asumí como un nuevo elemento en el armado de mis artesanías enteladas.

Los materiales tienen su lenguaje propio solo hay que saber escucharlos. No es que hable con un pedazo de cartón o con uno de fibrofácil, lejos estoy de hablarle a una tostada. Si no que los diferentes materiales tienen su comportamiento y adaptación para llegar a lograr lo que quiero. Hay que conocerlos y saber cuales son sus virtudes y defectos. No se les puede exigir una prestación distinta para la cual fueron diseñado. Respetando sus cualidades se pueden lograr efectos sorprendentes. Luego está en nosotros lograr que parezcan lo que no son.

Los materiales deben ser respetados en su esencia de lo contrario se los obliga a comportarse de otra forma. Si sabemos usarlos pueden sernos muy útiles para lograr nuestro cometido. No hay que pelearse con los materiales.

No es filosófico, sino que hay que entender las cualidades de los materiales que vamos a usar en nuestros trabajos. Si entendemos estas simples reglas los resultados obtenidos pueden ser muy buenos.

Mauricio Uldane
artesano entelador

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miércoles, 10 de octubre de 2007

Artesanías bien terminadas

El tiempo y la experiencia me han llevado a darle una buena terminación final a mis piezas artesanales. Con el correr del tiempo me fui dando cuenta que una artesanía no sólo tiene que ser original sino que debe estar bien terminada.La gente suele valorar el acabado final de una pieza artesanal. No es cosa de hacer artesanías que a los dos días de compradas se desarmen cual castillo de naipes. Los compradores aprecian que lo que adquieren, más allá del valor desembolsado, esté bien armado. Sobretodo si la pieza en cuestión va tener un uso diario o periódico. No es cuestión que a la tercera vez que abra la caja se quede con la tapa en la mano. O aquella caja de té donde el vidrio se quedó dentro de la caja, cuando levantó la tapa para sacar un saquito. Por esto último es que si armo una caja de té, con vidrio en la tapa, le pongo un marco con tornillos para que en caso de rotura, el vidrio pueda reemplazarse.
Pienso desde el lugar de clienta o cliente. No me gustaría comprar algo y luego sentirme estafado. No hago las artesanías para safar de la situación económica, las hago porque me gusta y amo lo que hago. Le pongo pasión, un poco de obsesión, otro poco de habilidad manual y algo de experiencia. Todo regado con creatividad y originalidad. Ser original, o tratar de serlo no es una tarea ni fácil, ni sencilla.
Muchas de mis piezas ni remotamente las inventé, ya estaban dado vueltas por el mundo, solamente les di una vuelta de tuerca. Como un calendario perpetuo de pared, lo que hice fue entelarlo en jean y corderoy usados. Por eso digo que no inventé la pólvora sino que le hice un envase más lindo.
La solidez de una caja es importante a la hora de usarla cotidianamente. Por esto las cajas las hago yo. Compro retazos de fibrofácil (MDF) para armar la caja. De ninguna manera compro una caja hecha. Primero por que las que suelen vender en los comercios del ramo están muy mal armadas. Segundo porque las que sí están bien armadas son muy caras. Además las armaron para ser pintadas, patinadas o dejarlas en crudo y yo las necesito para entelarlas.
Desde que armo una pieza estoy pensando como va ha quedar terminada. También tengo presente que problemas aparecerán en el armado.
Otro detalle que la gente mira de una caja es si tiene patitas. Patitas que pueden ser de goma eva, neoprene o pañolenci. Le pongo esas protecciones para evitar rayones en las superficies de apoyo.
Mi grado de obsesión llega a barnizar las bisagras de las cajas. En un principio las cajas las armaba con bisagras de bronce. Pero cuando llegó la crisis del 2002 tuve que resignar el bronce por el bronceado. Busqué unas bisagras de hierro bronceadas de buena calidad. Para evitar su posible oxidación las barnicé. Este detalle muestra mi consideración por el acabado final de una pieza.
Muchos me dicen que es un gasto no redituable. Pero para mí lo que reditúa es saber que las clientas o los clientes se van satisfechos con su compra, y muchas veces vuelven a adquirir mis artesanías enteladas.
El mayor elogio que puedo recibir de parte de la gente es: “que bien terminada que está”. Cuando no pueden distinguir donde empieza una tela y continúa la otra. El objetivo está logrado, de ahí puede venir el enamoramiento por la pieza. Misión cumplida o como decía Aragón, en el “Juego de la oca”: “prueba superada”.

Mauricio Uldane
artesano entelador